No hace falta viajar a la Patagonia: las ballenas también pueden verse en la costa bonaerense
Miramar, Necochea y Quequén se consolidan como puntos privilegiados para el avistaje de ballenas durante los meses más fríos del año. El fenómeno atrae cada vez a más turistas y vecinos que buscan observar a estos gigantes marinos desde la playa.
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Cuando se habla de avistaje de ballenas, la mayoría piensa automáticamente en la Patagonia. Sin embargo, cada invierno las costas de la provincia de Buenos Aires ofrecen la posibilidad de observar estos enormes mamíferos marinos sin necesidad de recorrer miles de kilómetros.
Uno de los destinos donde el fenómeno se repite desde hace más de dos décadas es Miramar. Allí, la presencia de ballenas se convirtió en una postal habitual durante el invierno y la primavera. Los visitantes pueden apreciar sus soplidos, saltos y desplazamientos desde distintos sectores de la costa, mientras que algunos aficionados al mar incluso las observan desde kayaks, siempre respetando las distancias de seguridad.
La relación de Miramar con estos cetáceos también tiene un fuerte componente histórico. El Museo Municipal de Ciencias Naturales conserva el esqueleto de una ballena de 12 metros hallada en 1995 y restos de otros ejemplares encontrados en la zona. Además, la ciudad fue escenario del descubrimiento de una de las ballenas más grandes registradas en el país, actualmente exhibida en el Museo de La Plata.
La presencia de ballenas tampoco se limita a Miramar. En Necochea y Quequén, la ballena franca austral suele acercarse a la costa entre mayo y octubre, permitiendo observaciones desde la orilla. En los últimos días incluso se registraron nuevos avistajes frente a las playas necochenses, donde varios ejemplares fueron observados a pocos cientos de metros de la costa.
Con el objetivo de potenciar el turismo de naturaleza, Necochea impulsa la propuesta “Buena Vista”, un programa que promueve el avistaje terrestre de ballenas y ofrece herramientas para que vecinos y turistas puedan disfrutar del espectáculo de manera responsable. Entre los atractivos se encuentra el Mirador de la Ballena Franca Austral, ubicado en el Parque Miguel Lillo, donde se brinda información sobre la especie y su recorrido migratorio.
El fenómeno también alcanza a otras localidades del litoral bonaerense e incluso a Mar del Plata, donde en los últimos años se multiplicaron los registros de ballenas muy cerca de la costa durante la temporada invernal.
Especialistas recuerdan que, ante cualquier avistaje, es fundamental mantener una distancia prudente y evitar acciones que puedan alterar el comportamiento natural de los animales. La recomendación es disfrutar del espectáculo desde la costa y respetar el entorno de una de las especies más emblemáticas del mar argentino.
