Julio Aro, excombatiente de Malvinas: “Esto es un partido de fútbol, no una guerra”
El presidente de la Fundación No Me Olvides destacó la identificación de 121 soldados sepultados en Darwin y llamó a separar la memoria del conflicto de la rivalidad deportiva.
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En conversación con Radio Mitre Mar del Plata, Julio Aro, excombatiente de Malvinas y presidente de la Fundación No Me Olvides, quien también fue nominado al premio Nobel de la Paz, brindó un mensaje antes del partido entre las selecciones de Argentina e Inglaterra y remarcó que la rivalidad deportiva no debe confundirse con el conflicto bélico de 1982.
“Esto es un partido de fútbol, no es una guerra, no hay muertos”, expresó. Si bien reconoció que el enfrentamiento genera sentimientos especiales entre los argentinos, sostuvo que debe vivirse como cualquier competencia deportiva y siempre con respeto hacia el rival.
Aro recordó que para desarrollar el proyecto de la Fundación reunieron a la madre de un soldado argentino y a la de un combatiente inglés. Al preguntarles quién había ganado la guerra, ambas coincidieron en que las dos habían perdido, ya que sus hijos habían muerto. “La guerra que se gana es la guerra que no se hace”, resumió.
Durante la entrevista también repasó el trabajo realizado para devolverles el nombre a los soldados argentinos sepultados en el cementerio de Darwin bajo la leyenda “Soldado argentino solo conocido por Dios”. Según explicó, 121 combatientes ya recuperaron su nombre, su rostro y su identidad, mientras que actualmente quedan solamente cinco placas sin identificar entre las 232 ubicadas en el lugar.
La iniciativa comenzó en 2008 y años después se convirtió en un plan humanitario desarrollado con la participación de familiares, organismos estatales, Argentina, el Reino Unido y el Comité Internacional de la Cruz Roja. Para Aro, el reconocimiento más importante no fue la nominación al Premio Nobel de la Paz, sino haber acompañado a las familias y haber podido mostrarles dónde estaban sus seres queridos.
El presidente de la Fundación No Me Olvides contó que regresó 14 veces a las Islas Malvinas, acompañado por estudiantes, familiares de caídos y su propia hija. En su primer viaje volvió solo y atravesó una experiencia profundamente movilizadora: durante los últimos minutos del vuelo no pudo dejar de llorar y, al llegar, le temblaban las piernas.
Ese regreso al cementerio de Darwin fue el punto de partida para buscar una solución a las tumbas sin identificar. Aro explicó que, tras encontrar numerosas placas anónimas, impulsó el proyecto “Identidad Compartida” y viajó a Londres, donde conoció al coronel británico Geoffrey Cardozo, responsable de enterrar y documentar cuidadosamente a los soldados argentinos después de la guerra.
La información registrada por Cardozo permitió avanzar posteriormente con el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense. Gracias al estado de conservación de los cuerpos y de sus pertenencias, las familias pudieron recuperar objetos personales como anillos, documentos y carnets.
Aro afirmó que la Fundación continúa buscando familiares que puedan aportar muestras de ADN para identificar a los combatientes restantes. Para ello, pidió que quienes tengan información sobre soldados aún no reconocidos se comuniquen y compartan sus historias, ya que incluso un dato sobre un antiguo compañero, vecino o familiar puede resultar determinante.
“Jamás vamos a bajar los brazos por nuestros compañeros”, aseguró el excombatiente, quien insistió en que continuará trabajando hasta que todos recuperen su identidad y sus familias puedan saber dónde se encuentran.
