El Niño podría intensificarse y anticipan lluvias muy por encima de lo normal en Buenos Aires
Los pronósticos climáticos proyectan un fenómeno de gran intensidad durante 2026/2027, con temperaturas del Pacífico ecuatorial que podrían alcanzar anomalías de 3,5 °C. Para Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba se esperan precipitaciones superiores a las habituales durante el último trimestre del año.
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El fenómeno de El Niño vuelve a generar preocupación entre los especialistas por la posibilidad de que la temporada 2026/2027 alcance una intensidad excepcional. Las últimas actualizaciones de los modelos climáticos anticipan que las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial podrían registrar anomalías cercanas a los 3,5 °C durante el momento de mayor desarrollo del evento.
Los datos relevados durante julio muestran un marcado calentamiento del Pacífico ecuatorial. De acuerdo con organismos especializados, las temperaturas del océano llegaron a ubicarse entre 2,5 °C y 5 °C por encima de los valores habituales en distintas zonas. Esta evolución estuvo acompañada por cambios en los vientos y por la propagación de una onda Kelvin hacia el Pacífico central y oriental.
Uno de los principales efectos previstos para la región será sobre las precipitaciones. Para Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, las proyecciones señalan que durante el último trimestre de 2026 las lluvias podrían superar ampliamente los registros normales: se estima un incremento del 30% en octubre, del 70% en noviembre y de hasta un 90% en diciembre.
El Niño suele modificar la distribución de las lluvias y las temperaturas en distintas partes del planeta y alcanza habitualmente su máxima intensidad entre noviembre y enero. Por ese motivo, los especialistas siguen de cerca la evolución del fenómeno, ya que un escenario de precipitaciones abundantes podría favorecer la aparición de anegamientos e inundaciones en zonas vulnerables.
Si bien no existe evidencia de que el cambio climático provoque una mayor frecuencia o intensidad de El Niño, el calentamiento global puede potenciar sus consecuencias. Las temperaturas más elevadas del aire y de los océanos permiten una mayor disponibilidad de energía y humedad, condiciones que pueden favorecer episodios meteorológicos extremos.
