Día de la Ancianidad en Argentina: ¿a qué edad comienza?
La fecha recuerda la proclamación de los Derechos de la Ancianidad impulsada por Eva Perón en 1948. Más de siete décadas después, la jornada también invita a hablar del envejecimiento, la prevención y los cuidados necesarios para mantener una vida saludable y autónoma.
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Cada 28 de agosto se conmemora en Argentina el Día de la Ancianidad, una fecha cuyo origen se remonta a 1948. Ese día, Eva Perón proclamó los Derechos de la Ancianidad, una serie de principios destinados a reconocer y proteger a las personas mayores, que posteriormente fueron incorporados a la reforma de la Constitución Nacional de 1949.
La declaración contemplaba diez derechos fundamentales: asistencia, vivienda, alimentación, vestido, cuidado de la salud física y moral, esparcimiento, trabajo, tranquilidad y respeto. Meses después, el 15 de octubre de 1948, el Poder Ejecutivo oficializó ese decálogo mediante el Decreto 32.138.
Pero, ¿a qué edad una persona pasa a ser considerada anciana? No existe una edad exacta desde el punto de vista biológico o médico, ya que el envejecimiento es un proceso gradual y puede desarrollarse de manera muy diferente en cada persona. En la actualidad, además, se utiliza preferentemente el término “persona mayor”. En Argentina, la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores toma como referencia a quienes tienen 60 años o más.
Cumplir 60 o 65 años, por lo tanto, no significa necesariamente perder autonomía ni presentar problemas de salud. La Organización Mundial de la Salud destaca que mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física, evitar el tabaco y conservar vínculos sociales contribuye a preservar las capacidades físicas y mentales durante más tiempo.
Entre los cuidados importantes aparecen los controles médicos periódicos, el seguimiento de enfermedades crónicas, la revisión de los medicamentos que se toman, una buena alimentación e hidratación y la actividad física adaptada a las posibilidades de cada persona. Para mayores de 65 años se recomienda además trabajar especialmente la fuerza y el equilibrio, dos aspectos que ayudan a conservar la movilidad y reducir el riesgo de caídas.
La vacunación también ocupa un lugar central. El Calendario Nacional 2026 establece para las personas de 65 años o más la vacuna antigripal anual, la protección contra el neumococo y los refuerzos correspondientes de la doble bacteriana. Para COVID-19, actualmente se indica una dosis anual a partir de esa edad.
También es fundamental prestar atención a cambios en la memoria, el estado de ánimo, la visión, la audición o la movilidad. Las caídas, por ejemplo, pueden tener consecuencias importantes y afectar la independencia, mientras que síntomas persistentes como tristeza, aislamiento, falta de interés o alteraciones del sueño no deberían considerarse simplemente como una consecuencia “normal” de envejecer.
Así, el Día de la Ancianidad no solo recuerda un hecho histórico argentino. También pone el foco en una etapa de la vida que no debería asociarse automáticamente con enfermedad o dependencia, sino con el derecho a envejecer con salud, autonomía, participación y respeto.
