Científicas del INTEMA desarrollan materiales con residuos para purificar agua contaminada
Un equipo desarrolla bioadsorbentes a partir de residuos pesqueros y agropecuarios para remediar aguas contaminadas. El proyecto fue seleccionado en la convocatoria 2026 de la Fundación Williams.
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El Area de Ecomateriales del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA) impulsa un proyecto científico orientado al desarrollo de materiales biobasados para la remediación de aguas contaminadas, a partir de residuos de las industrias pesquera y agropecuaria.
La iniciativa, denominada De residuos a soluciones: diseño de bioadsorbentes híbridos avanzados micro- y nanoestructurados para la remediación sostenible de aguas, es liderada por la investigadora del CONICET Mirna Alejandra Mosiewicki y fue seleccionada entre más de 1800 propuestas en la convocatoria 2026 de Subsidios a la Investigación Científica de la Fundación Williams.
El desarrollo busca abordar problemáticas vinculadas a la contaminación hídrica por efluentes urbanos e industriales, así como la presencia de arsénico en fuentes naturales. Para ello, se emplean materiales como el quitosano, obtenido de exoesqueletos de crustáceos -langostinos y camarones-, y la queratina derivada de residuos de lana ovina de la región pampeana.
Al respecto, Mosiewicki explicó: “Lo que hacemos es priorizar desechos y materias primas biobasadas para utilizarlos en la preparación de materiales”, subrayando el enfoque de economía circular aplicado al tratamiento ambiental.
Los bioadsorbentes desarrollados presentan alta superficie específica e incorporan óxidos de hierro magnéticos en escala nanométrica, lo que permite su recuperación mediante campos magnéticos y su reutilización en múltiples ciclos. Ensayos preliminares mostraron resultados favorables en la remoción de colorantes textiles y en el tratamiento de aguas con arsénico, con bajo consumo energético y sin generación de subproductos nocivos.
En cuanto a las próximas etapas, la investigadora señaló que “el desafío actual es optimizar las propiedades de los bioadsorbentes y evaluar su desempeño para avanzar desde la escala de laboratorio hacia sistemas de tratamiento de mayor escala”.
