Santiago del Estero: murió un proteccionista animal y crece la preocupación por los 250 perros que tenía a su cuidado
Eduardo Groh Riemersma, conocido como “El Polaco”, falleció a los 49 años tras un accidente en moto en Santiago del Estero. Durante casi dos décadas sostuvo el refugio El Montecito de los Canichones, donde actualmente viven alrededor de 250 ejemplares rescatados.
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La muerte de Eduardo Groh Riemersma generó conmoción en Santiago del Estero y dejó una pregunta inmediata: qué pasará con los cientos de perros que dependían del refugio al que dedicó gran parte de su vida. “El Polaco”, como era conocido, se había convertido en uno de los referentes del proteccionismo de la provincia.
El hombre, de 49 años, falleció este jueves luego de sufrir un accidente mientras circulaba en una moto KTM 990 Adventure. El hecho ocurrió cerca de las 15:40, en la rotonda de avenida Alsina y Ramón Gómez Cornet, en la ciudad de Santiago del Estero. Por motivos que todavía se investigan, perdió el control, derrapó y cayó sobre la calle. Fue trasladado al Hospital Regional, pero ingresó sin signos vitales. La Justicia inició una investigación para determinar cómo ocurrió el siniestro.
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Su historia dedicada al rescate comenzó hace casi 20 años. Después de perder a su perra dogo recibió un perro que había sido rescatado de la calle y esa experiencia cambió su relación con los animales abandonados. Poco a poco comenzó a levantar perros enfermos, heridos o víctimas de maltrato hasta que esa tarea pasó a ocupar gran parte de su vida.
En 2006 puso en marcha El Montecito de los Canichones. El refugio comenzó en Bandera, su ciudad natal, y más tarde se trasladó a un predio ubicado sobre la Ruta 16, en el departamento La Banda. Con los años llegó a recibir a más de 400 perros al mismo tiempo, muchos de ellos con discapacidades, enfermedades o una larga historia de abandono.
Al momento de su muerte, se estima que alrededor de 250 perros permanecían bajo la atención de El Montecito. Mantener el lugar requiere alimento todos los días, tratamientos veterinarios y asistencia permanente, una tarea para la que “El Polaco” contaba con voluntarios, madrinas, padrinos y colaboradores.
Por ahora, su fallecimiento no significa el cierre del refugio. El Montecito funciona como la Asociación Civil Santiagueña El Montecito de los Canichones, posee personería jurídica provincial desde 2017 y tiene capacidad para seguir funcionando, recibir donaciones y administrar sus recursos. El desafío será reorganizar las tareas que durante años estuvieron fuertemente vinculadas a Riemersma y garantizar la atención diaria de los 250 perros. Hasta el momento no se informó una decisión definitiva sobre quién quedará al frente.
Su trabajo tampoco se limitaba a su propio refugio. Realizaba campañas, daba charlas sobre maltrato y ayudaba a otros grupos proteccionistas. De hecho, poco antes de morir había participado en la entrega de alimento para otros refugios y había realizado un nuevo rescate: una perra encontrada durante una recorrida a la que llamó Martina.
Ahora, la continuidad de El Montecito dependerá de la organización de quienes ya trabajaban junto a él y del apoyo de la comunidad que colaboró durante años. Quedan alrededor de 250 perros que necesitan comida, atención veterinaria y asistencia todos los días, mientras el refugio atraviesa una reorganización inesperada tras la pérdida de su principal referente.
