Base en Mar del Plata, escapadas al sur: cómo moverse y qué tener en cuenta
La ciudad ofrece una experiencia más equilibrada si se explora el sur, como Chapadmalal. Planificar alojamiento, transporte y accesos a las playas permite evitar el tráfico y disfrutar un entorno más tranquilo.
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Mar del Plata tiene esa doble cara que a veces confunde, pero que también juega a favor si la idea es moverse y no quedar atrapado en el centro de siempre. Con una base bien ubicada y alguna escapada al sur -Chapadmalal y alrededores- suele salir la combinación más lógica. No hace falta ponerse en modo expedición, pero ayuda tener claras un par de cosas antes de salir.
Lo primero que debemos saber es desde dónde partimos. Para muchos, el micro será el medio de transporte más práctico, y probablemente sea una buena idea pensar en nuestro viaje en dos etapas: llegar cómodamente y desplazarnos por tramos. Si buscamos pasajes a Mar del Plata, probablemente sea una buena idea pensar en un horario que nos permita instalarnos con tiempo de sobra y, sobre todo, en un lugar donde no necesitemos el auto. Si bien el centro/terminal nos dará acceso, también nos encontraremos con muchísimo tráfico. Por su parte, Güemes/Playa Grande probablemente será más agradable, pero también más caro.
Una vez solucionado esto, viene el segundo problema: cómo llegar al sur sin frustrarnos en el proceso. Aunque no está lejos en términos de kilómetros, es un cambio de entorno. Para ir y volver en un solo día, hay muchas opciones y combinaciones con el transporte público. Y luego está la opción muy práctica de contratar remises o taxis para cubrir una parte del viaje, dependiendo de si se viaja en grupo y de si se ajusta al presupuesto. Si vas en auto, es bastante simple; y si no, tampoco es imposible, pero conviene ir con una mínima idea. También podés salir a ver qué pinta, claro, pero ayuda tener al menos en mente qué zona querés hacer.
Un aspecto que mucha gente subestima es el descenso a la playa. Mientras que en las playas del sur hay algunas zonas a las que es más fácil bajar, hay otras que son puro acantilado y se baja por escalera. No es un problema, pero supone un cambio de planes dependiendo de si vas con niños, con personas mayores o si es un día húmedo y resbaladizo. No olvides llevar zapatillas o sandalias resistentes, agua y un abrigo liviano, porque en el sur el viento no pide permiso a nadie. Y pensás quedarte a pasar el día, es buena idea llevarte la vianda y las reposeras ya que cuando termina la temporada suelen ser pocas las opciones gastronómicas disponibles, sobre todo en día de semana.
En resumen, la ecuación es la siguiente: una base práctica, buen transporte y buenas expectativas. Mar del Plata puede resultar un poco pesada si siempre estás en el mismo circuito. Pero si la utilizás como ciudad, en lugar de como balneario, el sur te llega como un soplo de aire fresco: menos ruido, más horizonte, un mar diferente. Y al final, eso es lo que te llevas con vos, la sensación de haber cambiado de aires sin complicarte la vida.

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