Argentina quiere crecer, pero ¿quiénes van a hacerlo posible?
La crisis educativa apareció como una de las advertencias más fuertes del Coloquio realizado en Mar del Plata.
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Por Marcelo Gobello
El país busca inversiones, tecnología y crecimiento, pero los especialistas alertan que podría no contar con el talento necesario para sostener ese futuro. Y la pregunta también interpela directamente a la ciudad: ¿está Mar del Plata formando a los jóvenes que necesitarán sus empresas, su puerto, su industria y su economía del conocimiento?
El 62° Coloquio de IDEA terminó en Mar del Plata después de tres jornadas en las que empresarios, dirigentes políticos y referentes de distintos sectores discutieron cómo hacer para que la Argentina vuelva a crecer de manera sostenida.
En el Sheraton se habló de inversiones, estabilidad, competitividad, inteligencia artificial, energía, minería, exportaciones y nuevas oportunidades. Pero hubo una discusión que, vista desde Mar del Plata, adquiere una dimensión particular.
¿Quiénes van a hacer posible ese crecimiento?
La pregunta no es abstracta. Está directamente relacionada con el futuro de la ciudad.
Porque mientras en los salones del Coloquio se discutía qué inversiones necesita la Argentina, afuera existe una realidad mucho más concreta: empresas que necesitan incorporar trabajadores capacitados, sectores que deben modernizarse, nuevas tecnologías que requieren formación y miles de jóvenes que tendrán que encontrar su lugar en el mercado laboral de los próximos años.
En ese contexto, una de las frases más contundentes escuchadas durante el encuentro fue la del especialista en educación Mariano Narodowski: “El stock de talento se terminó hoy”.
Después, el propio Narodowski aclaró el sentido de su afirmación: la Argentina todavía tiene talento, pero está consumiendo el que construyó durante décadas.
Y allí aparece uno de los saldos menos comentados —y posiblemente más importantes— que dejó el Coloquio de IDEA en Mar del Plata.
El problema también es marplatense
La discusión educativa suele aparecer en la agenda nacional como un problema de Buenos Aires, de las provincias o del sistema escolar en general.
Pero para una ciudad como Mar del Plata, el tema tiene consecuencias concretas.
La ciudad tiene una estructura económica que necesita cada vez más trabajadores calificados.
El puerto requiere nuevas capacidades vinculadas con la logística, la industria naval, la pesca y la incorporación de tecnología.
El turismo demanda perfiles preparados para un mercado cada vez más sofisticado y digitalizado.
La industria necesita técnicos. Las empresas de servicios requieren conocimientos tecnológicos. La economía del conocimiento abre oportunidades que hace algunos años prácticamente no existían. Y la ciudad también necesita jóvenes preparados para emprender, crear empresas y desarrollar actividades que puedan vender desde Mar del Plata hacia el resto del país y el mundo.
El talento que se forme hoy en las escuelas y universidades marplatenses será, en buena medida, el que determine qué clase de ciudad tendrá Mar del Plata dentro de diez o veinte años.
Por eso la advertencia formulada en IDEA no debería ser leída únicamente como un diagnóstico nacional. También interpela a la ciudad.
La pregunta que queda después del Coloquio
Mar del Plata fue durante tres días el escenario de una discusión sobre el futuro económico argentino. Pero el futuro económico también se construye en las aulas.
¿Qué pasaría si llegan inversiones pero no hay suficientes trabajadores capacitados?
¿Qué ocurre si una empresa quiere incorporar inteligencia artificial pero sus empleados no cuentan con las herramientas educativas necesarias? ¿Qué sucede si crecen el puerto, la industria, el turismo o los servicios profesionales y la ciudad no consigue acompañar esa expansión con formación técnica y universitaria?
El problema deja de ser entonces solamente educativo. Se transforma en un problema de desarrollo local.
Y esa es quizás una de las conclusiones más interesantes que puede extraerse de lo ocurrido esta semana en Mar del Plata.
La educación no es solamente una política social: es parte de la infraestructura que necesita una ciudad para crecer.
Los números que explican la alarma
La preocupación planteada durante IDEA tiene detrás números difíciles de ignorar.
Durante el encuentro se señaló que alrededor del 59% de los chicos se encuentra en situación de pobreza de aprendizaje.
Otro indicador resulta todavía más contundente: apenas 10 de cada 100 estudiantes que comenzaron primer grado en 2013 llegaron en 2024 al final de la secundaria en el tiempo previsto y con conocimientos satisfactorios en Lengua y Matemática.
La pregunta, entonces, ya no puede ser simplemente cuántos chicos concurren a la escuela.
Hay que preguntar qué aprenden, cuánto aprenden y con qué herramientas salen al mundo. Porque el mundo laboral que encontrarán los jóvenes marplatenses dentro de algunos años será muy diferente del actual.
Una ciudad que necesita talento
Mar del Plata tiene una particularidad que vuelve todavía más relevante este debate.
Es una ciudad con una economía diversificada y con sectores que tienen potencial de crecimiento muy importante.
El puerto, la pesca, la industria naval, el turismo, el comercio, el entretenimiento, los servicios profesionales, la construcción, las actividades vinculadas con la tecnología y la economía del conocimiento son parte de un entramado que necesita trabajadores con nuevas habilidades.
La transformación tecnológica no elimina necesariamente puestos de trabajo.
Pero sí modifica las capacidades que se requieren para ocuparlos.
Y allí la educación vuelve a ser determinante.
Un técnico especializado, un programador, un ingeniero, un profesional de datos, un especialista en logística, un trabajador de la industria naval con nuevas competencias o una persona capaz de manejar herramientas de inteligencia artificial pueden convertirse en activos fundamentales para la economía marplatense.
La pregunta es si el sistema educativo está preparando hoy a esas personas. La paradoja de una ciudad con oportunidades Hay una paradoja que Mar del Plata conoce bien.
Por un lado, la ciudad tiene enormes posibilidades de crecimiento y sectores con capacidad para generar empleo.
Por otro, persiste una preocupación histórica por las oportunidades laborales para los jóvenes y por la necesidad de generar empleos de mayor calidad.
La educación aparece justamente en el medio de esa ecuación.
No alcanza con generar puestos de trabajo. También hay que generar las capacidades para ocuparlos.
Y tampoco alcanza con formar jóvenes para el mercado laboral actual. Hay que prepararlos para trabajos que todavía están cambiando. La inteligencia artificial es probablemente el ejemplo más evidente.
Lo que hoy parece una herramienta complementaria puede convertirse en pocos años en una tecnología central para prácticamente todas las actividades económicas.
Eso obliga a pensar la educación desde otro lugar.
Seis prioridades que también deberían mirar las ciudades
Durante el Coloquio, IDEA y Argentinos por la Educación presentaron una agenda de seis prioridades para el sistema educativo, respaldada por más de 50 organizaciones.
El objetivo es recuperar los aprendizajes fundamentales, mejorar la información sobre los resultados educativos, fortalecer las condiciones de enseñanza, revisar el federalismo y la autonomía escolar, modificar aspectos de la carrera docente y preparar a los estudiantes para la inteligencia artificial y el nuevo mercado laboral.
Son cuestiones nacionales, pero también pueden convertirse en una agenda local. Porque una ciudad que pretende atraer inversiones necesita mostrar algo más que terrenos, infraestructura o ventajas logísticas: necesita mostrar personas capacitadas.
El talento como política de ciudad
Durante años, cuando se discutió cómo atraer inversiones a Mar del Plata, la conversación estuvo centrada en infraestructura, conectividad, costos, ubicación o incentivos. Todos esos factores siguen siendo importantes, pero existe otro activo que cada vez pesa más: el talento.
Una empresa tecnológica puede trabajar desde cualquier lugar si encuentra conectividad y recursos humanos; una industria puede expandirse si consigue técnicos; una empresa exportadora necesita profesionales capaces de operar en mercados internacionales; y una compañía turística requiere trabajadores preparados para atender a un visitante cada vez más conectado y exigente.
La ciudad que logre formar, retener y atraer talento tendrá una ventaja competitiva cada vez mayor. Y esa discusión empieza mucho antes de la universidad: empieza en la escuela.
El verdadero saldo que dejó IDEA en Mar del Plata
El Coloquio terminó y los empresarios volvieron a sus lugares de origen. Quedaron las discusiones sobre reformas, inversiones, crecimiento y competitividad, pero quizás una de las preguntas más importantes quedó planteada en un ámbito mucho más cercano y cotidiano: las aulas.
Si la Argentina consigue crecer, Mar del Plata tendrá que estar preparada para aprovechar ese crecimiento. Para eso necesitará empresas, infraestructura, inversiones y nuevas oportunidades; pero, sobre todo, necesitará personas preparadas.
Los chicos que hoy están aprendiendo a leer, resolviendo sus primeras cuentas o descubriendo una vocación serán los trabajadores, profesionales, empresarios, investigadores y emprendedores que, dentro de veinte años, definirán qué lugar ocupa Mar del Plata en la economía argentina.
Por eso, aquella frase escuchada en el Coloquio adquiere una dimensión especial cuando se la mira desde esta ciudad: “El stock de talento se está terminando”.
Quizás el desafío para Mar del Plata sea que eso no suceda. Si la ciudad quiere ser protagonista del próximo ciclo de crecimiento argentino, el talento no puede ser un recurso que se busca recién cuando llega la inversión: tiene que ser una política que se construye desde ahora.
Y esa puede ser, finalmente, la discusión más importante que IDEA dejó en Mar del Plata.
