Suspendieron la licitación para instalar el café en una bóveda del Cementerio de la Recoleta
El proyecto del Gobierno porteño quedó frenado en medio de una disputa con los descendientes de la familia Girado, quienes aseguran que en el lugar todavía permanecen restos de sus antepasados. La Justicia ya había intervenido, realizado una inspección y ordenado clausurar el espacio.
:format(webp):quality(60)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/08/boveda.webp)
La licitación impulsada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para concesionar una bóveda del Cementerio de la Recoleta y destinarla a servicios gastronómicos, una tienda de recuerdos y recorridos nocturnos quedó suspendida este lunes.
La decisión representa un nuevo giro en una iniciativa que había generado una fuerte controversia desde que fue anunciada a comienzos de agosto. El proceso correspondía a la Licitación Pública N° 10002-1251-LPU26 y tenía prevista la apertura de ofertas para el próximo 9 de septiembre.
El espacio elegido tiene aproximadamente 24,55 metros cuadrados y se encuentra en la Sección 17, Tablón 201, Sepulturas 1 a 12. El plan contemplaba una concesión por cinco años, con un canon base mensual de $1,6 millones. Además, el adjudicatario debía entregar a la Ciudad al menos el 20% de los ingresos brutos generados por los recorridos turísticos nocturnos.
Aunque trascendió como un “café dentro de una bóveda”, el proyecto preveía en realidad la venta de alimentos y bebidas para llevar, sin mesas ni consumo dentro del local. También incluía un gift shop y la operación de visitas nocturnas por el histórico cementerio.
La controversia tomó otra dimensión cuando integrantes de la familia Girado cuestionaron el procedimiento mediante el cual la Ciudad recuperó la concesión. Pablo Girado Passo aseguró que el panteón pertenece a su familia desde fines del siglo XIX y sostuvo que todavía hay restos de abuelos, padres y otros familiares en su interior. También denunció irregularidades en las notificaciones realizadas antes de avanzar con la licitación.
Desde el Gobierno porteño, en cambio, señalaron que los propietarios registrados habían sido notificados en reiteradas oportunidades desde 2025 y que existía un expediente administrativo avalado por la Procuración General de la Ciudad. También informaron la existencia de deudas vinculadas a la concesión y a trabajos realizados sobre la bóveda.
El conflicto llegó a la Justicia mediante un amparo presentado por Lucía Girado. El juez Roberto Andrés Gallardo, titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo y Tributario N° 6, ordenó una inspección ocular para determinar qué había en el interior y conocer el estado del lugar. Tras esa diligencia, la bóveda fue clausurada judicialmente.
Además de la disputa sobre la titularidad y el destino de los restos, la iniciativa recibió cuestionamientos por la actividad comercial dentro del cementerio. En la Legislatura porteña se presentaron pedidos de informes que plantearon, entre otros puntos, su compatibilidad con el artículo 22 de la Ley 4.977, que prohíbe actividades comerciales dentro de los cementerios de la Ciudad.
Con la suspensión del proceso licitatorio, queda frenada por el momento la posibilidad de adjudicar el espacio mientras continúa la controversia judicial y administrativa por el destino de una de las bóvedas más discutidas del Cementerio de la Recoleta.
