“Humor popular, pero fino”: la comedia a través de la mirada de Los Macocos
Daniel Casablanca y Marcelo Xicarts integran el grupo humorístico que celebra cuatro décadas con “¡Chau, Macoco!”. El espectáculo se presenta viernes y sábados de enero en el Teatro Tronador BNA.
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Tras dos funciones en noviembre, dos funciones que fueron “una fiesta” según Daniel Casablanca, unos de los integrantes de Los Macocos, el grupo de humor vuelve a Mar del Plata para presentarse los viernes y sábados de enero a las 23:15 en el Teatro Tronador BNA (Santiago del Estero 1746) con ¡Chau, Macoco!, el espectáculo con el que celebran las cuatro décadas sobre los escenarios.
Los Macocos son Daniel Casablanca, Martín Salazar, Gabriel Wolf y Marcelo Xicarts. A lo largo de cuatro décadas han desarrollado un código de humor bien propio, que avanza sobre tradiciones del teatro argentino, pero además se apodera del absurdo más radical. Con un nacimiento en el teatro under, han llegado hasta la icónica avenida Corrientes de Capital Federal sin perder un gramo de su agudeza habitual.
“En 40 años alguna vez tuvimos un público joven y adolescente, y hoy vienen los nietos de esa gente. Lo que nos sorprende con este espectáculo, que es un recorrido sobre la historia macocal en forma humorística, apócrifa, pero con muchos datos reales”, contó Casablanca en diálogo con El Marplatense en Verano, por Radio Mitre MDP.
¡Adiós, Macoco! es presentado como un viudrama, una parodia en clave macoco de un género reconocido, el biodrama. “Nosotros hacemos de las cuatro viudas de los macocos que van a tirar las cenizas. Hay un recorrido y mostramos cómo fue nuestro acercamiento al teatro”, explicó Xicarts. Pero estas viudas tienen una particularidad, y es que odiaron a sus macocos.
Tras cuatro décadas sobre los escenarios, este espectáculo es un resumen, un regreso a los orígenes, pero también un relanzamiento. Para Xicarts el grupo “ha dado una vuelta y estamos casi como en un círculo, ceca casi de como arrancamos, haciendo números de humor”, en el que aparecen “personajes reconocibles para el espectador muy rápidamente”, según acotó su compañero de elenco.
Si algo no cambiaron en estos cuarenta año Los Macocos es la apuesta por un humor que en apariencia es sencillo, pero esconde múltiples lecturas y niveles, “un humor popular, pero fino” a decir de Casablanca que definió a la risa como “la sorpresa”, una situación que está pasando “y sucede algo que no esperás, que es lo que el espectáculo te da todo el tiempo”.
La vigencia del grupo daría a entender que si bien el público se renueva y los tiempos cambian, hay algo de la esencia que resulta inquebrantable e imperecedero. En ese sentido se sorprenden con la presencia de muchos jóvenes “que se ríen muchísimo, se engancha mucho un público que no nos conoce, que no conocen nuestra historia, y creo que el formato de sketch es lo que los atrae”.
¡Adiós, Macoco! cuenta con dirección de Mariana Chaud, quien trabajó con el grupo las ideas que fueron escribiendo en ese trabajo de creación colectiva que llevan adelante. Según explicó Casablanca, durante el proceso de creación se va improvisando y escribiendo mientras se actúa, lo que va enriqueciendo el texto, porque “actuar un texto previo escrito no tiene lo que puede descubrir el cuerpo con el gag; el cuerpo inventa cosas que la cabeza no se le ocurren”.
Y si bien durante el trabajo de creación improvisan, “después somos bastante rigurosos, más allá de que hay momentos de libertad donde puede haber un inconveniente, pero estamos acostumbrados a tomarlo y aprovecharlo”. En el universo macoco entra tanto el absurdo, como el grotesco, el humor negro, el kitsch y la referencia pop, e incluso el humor político: “Es como tener un poco el estilo del varieté. Si algo pasó en esos días lo vamos a mencionar, pero no está trabajado puntualmente desde la burla a los personajes políticos: se burlan solos, no vale la pena”, ironizó Casablanca.
Entre tantas categorías, Los Macocos definen su estilo como un “humor rioplatense” y ponen como ejemplos Alberto Olmedo, Luis Sandrini e incluso los uruguayos de Telacataplum, Jaujaraba, Hupumorpo, Comicoor y Hiperhumor. Para Xicarts lo que hacen es “algo que está muy cercano. El chiste bueno es el que la gente se lleva a la casa. Un chiste que la gente lo termina en su cabeza, ese es el mejor momento para uno”.

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