Luciano Pavarotti, el Rodolfo más humano y soñador
Hay obras que nos acompañan para siempre. En mi caso, La Bohème de Giacomo Puccini fue una revelación. Junto a Rigoletto de Giuseppe Verdi, me abrió las puertas al universo de la ópera. Aún recuerdo la emoción de escuchar el aria de Rodolfo: esa sensación de abrazar la vida y la ternura infinita que encarna Mimí. La Bohème no es solo una ópera, es un espejo de la vida cotidiana, de las pasiones que nos atraviesan y de los gestos mínimos que revelan el alma.
