El error más común al cocinar arroz: la ciencia revela cómo reducir sustancias nocivas
Especialistas en nutrición sostienen que lavar el arroz antes de cocinarlo reduce hasta un 90% el arsénico y mejora su textura.
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Especialistas en nutrición difundieron en el ámbito científico y divulgativo que lavar el arroz antes de su cocción es un paso fundamental para mejorar su calidad nutricional y su textura.
El arroz es uno de los alimentos más consumidos en el mundo por su bajo costo, su facilidad de preparación y su versatilidad en la cocina. Sin embargo, la mayoría de las personas lo cocina de manera incorrecta al omitir un paso previo esencial: el lavado del grano antes de llevarlo al fuego.
Según explicó la nutricionista Julia Farré, esta recomendación está respaldada por estudios científicos que demuestran que lavar el arroz no solo mejora el resultado final del plato, sino que también lo vuelve más saludable.
Uno de los principales motivos es la presencia de arsénico inorgánico, un elemento químico que se encuentra de forma natural en el suelo y el agua y que puede incorporarse al grano debido al sistema de cultivo del arroz en campos inundados. En pequeñas cantidades no implica un riesgo inmediato, pero su consumo frecuente y acumulado puede provocar molestias gastrointestinales y otros problemas de salud.
Diversos estudios indican que el lavado previo del arroz puede reducir hasta un 90% el contenido de arsénico presente en el grano, lo que convierte a este gesto en una medida preventiva sencilla y efectiva.
Para lavar el arroz de manera correcta se recomienda colocarlo seco en un recipiente, cubrirlo con agua fría, moverlo con la mano durante unos segundos, descartar el agua blanquecina con ayuda de un colador fino y repetir el procedimiento entre tres y cinco veces hasta que el líquido salga más claro, para luego escurrirlo bien antes de cocinarlo. No es necesario que el agua quede completamente transparente, sino que pierda el aspecto lechoso.
Además del beneficio nutricional, el lavado influye directamente en la textura del arroz. Al eliminar el exceso de almidón superficial, los granos quedan más sueltos y separados, lo que resulta ideal para guarniciones, ensaladas o arroces blancos tradicionales.
Por el contrario, no lavar el arroz conserva mayor cantidad de almidón, lo que genera una consistencia más cremosa y ligada, característica buscada en preparaciones específicas como risottos o paellas.
Una vez lavado, el método recomendado para obtener un arroz suelto consiste en hervir el agua con sal, agregar el arroz y mezclar una sola vez, cocinar destapado hasta que retome el hervor, luego tapar y bajar el fuego al mínimo, sin destapar ni revolver durante la cocción, y dejar reposar tapado unos minutos antes de servir. Este último paso permite que el grano termine de asentarse y evita que quede apelmazado.
Fuente: con información de TN

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