El club de las 5: Tessa Thompson + Chris Pratt + Quentin Tarantino + Sofia Coppola + Richard Linklater
Cinco recomendaciones (o no) para el fin de semana: “El y ella”, “Sin piedad”, “Bastardos sin gloria”, “Perdidos en Tokio”, “Escuela de rock”
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SIN PIEDAD (película) dirigida por Timur Bekmambetov, con Chris Pratt, Rebecca Ferguson, Kali Reis. En cines.
-La película de Bekmambetov se posiciona desde un par de decisiones formales: la primera, es que lo que vamos a ver es casi exclusivamente el diálogo entre un policía acusado de asesinar a su esposa y la jueza virtual que lo declarará culpable o no en el lapso de 90 minutos; la segunda, que los hechos que se narrarán para darle aire a ese diálogo aparecen por medio de videos, llamadas telefónicas, hologramas, en un entramado audiovisual que se debate entre la originalidad y el agotamiento. De fondo lo que tenemos es un thriller moral, en un futuro no muy lejano donde la Justicia se imparte por medio de una Inteligencia Artificial que cree en los datos de una manera algo obtusa. Pratt y Ferguson sostienen un duelo verbal intenso, que hace que la película mantenga un interés moderado. Un relato que tiene algo de aquella Sentencia previa de Steven Spielberg, pero carece de su maestría narrativa. Un film chiche, un artefacto curioso, que sólo por momentos es atractivo y que tiene un final demasiado acelerado que vuelve todo un poco confuso.
EL Y ELLA (miniserie) William Oldroyd, con Tessa Thompson, Jon Bernthal, Pablo Schreiber. En Netflix.
-El policial es uno de los géneros más apreciados por las plataformas, especialmente en el formato miniserie, aportando una sucesión de datos y sorpresas que alimentan el capítulo a capítulo. El y ella se construye sobre la base de esos recursos, con un crimen que ocurre en una pequeña ciudad y parece ser la punta del iceberg de algo que amenaza con salir a flote. Thompson y Bernthal son dos intérpretes sólidos, aunque sus personajes no estén del todo bien delineados: ella es una periodista en busca de recuperar su carrera y él un policía reputado. Pero además son ex pareja y, por si fuera poco, parecen tener intereses en el crimen. Mientras el misterio se sostiene, la miniserie funciona porque hay un abanico de situaciones y personajes que se van abriendo para alimentar la trama. Y si algunas cosas parecen bastante poco rigurosas (especialmente lo flojo de papeles del citado policía), todo desbarranca hacia un final que busca impactar con una revelación que no sólo no funciona, sino que resulta totalmente forzada y antojadiza, trasladando todo al lugar del ridículo.
BASTARDOS SIN GLORIA (película) dirigida por Quentin Tarantino, con Brad Pitt, Diane Kruger, Eli Roth. En Netflix.
-Sepan disculpar, pero hasta Bastardos sin gloria Tarantino me parecía un buen director, un tipo ocurrente, alguien con una capacidad asombrosa para acumular referencias y tirarlas en la cara del espectador, pero con excepción de Kill Bill Vol.1 no me parecía un gran autor. Fue con este film bélico donde finalmente se soltó y donde el acumulador de guiños se volvió alguien realmente relevante. Bastardos sin gloria es una película fabulosa, plagada de grandes secuencias y de personajes notables, donde la cinefilia está presente pero con una capacidad única para volverse cine y sentido. Tenemos a un grupo de cazadores de nazis que se involucran en una misión difícil y un villano inolvidable: el Hans Landa de Christoph Waltz. Tarantino reduce sus trucos de guion, construye criaturas cancheras pero con profundidad, y usa el lenguaje como principal arma, para narrar pero también para construir la experiencia de sus personajes. Su primera gran obra maestra, como lo dice explícitamente Brad Pitt en el final.
PERDIDOS EN TOKYO (película) dirigida por Sofia Coppola, con Bill Murray, Scarlett Johansson, Giovanni Ribisi. En Netflix.
-Entre fines de los 90’s y comienzos de este siglo el cine independiente norteamericano ganó la primera plana, en esas formas conocidas como indie, que son sí las de criterios que alejan de las exigencias del mainstream, pero fundamentalmente películas con tonos sensibles, a veces hasta el exceso de la autoparodia. Perdidos en Tokyo es una de las mejores películas en ese registro y sirvió, además, para que el gran público descubra que Sofia Coppola tenía real talento. La historia de un actor de vuelta que hace publicidades de whisky y la de una joven que acompaña a su neurótico marido confluyen en Japón, en hoteles, en entornos despersonalizados. Y esa despersonalización acompaña la experiencia de los personajes, que vagan por allí desnudando su tristeza y construyendo un vínculo inolvidable. Perdidos en Tokyo encuentra la forma perfecta para reproducir algunos clichés y volverlos algo nuevo. Es una historia de amor y una historia sobre la soledad, que en ocasiones suelen ser lo mismo. Y Murray edifica un personaje que luego le sería arquetípico y Johansson se volvería estrella.
ESCUELA DE ROCK (película) dirigida por Richard Linklater, con Jack Black, Mike White, Joan Cusack. En Netflix.
-Cada tanto, Linklater juega con los géneros populares y logra grandes películas. Escuela de rock trabaja entre los límites de las películas sobre colegios y los vínculos entre alumnos y docentes. Y lo hace con una gracia superior gracias a grandes ideas (convertir el rock en materia de estudio, relacionar esto con un espíritu adolescente en ebullición) y un Jack Black en estado de gracia. El actor interpreta a un docente apócrifo, que termina convenciendo a sus alumnos de trabajar en equipo para montar la banda de rock más grande de sus vidas. Escuela de rock funciona por todos lados: es cómica, es emotiva, sus personajes tienen dilemas que nos importan, musicalmente es perfecta (la secuencia de créditos es un ejemplo sublime de esto) y nos deja con un buen humor cuando termina, una energía contagiosa que sólo generan las buenas experiencias.

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