• Mitre en vivo
  • La 100 en vivo
  • Teatro tronador
  • Bienestar y Salud
  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
El Marplatense
  • Cultura y espectáculos

    “Pet sounds” de los Beach Boys, seis décadas del manifiesto que cambió la arquitectura del pop

    A 60 años de su lanzamiento, el 16 de mayo de 1966, la obra maestra de los Beach Boys se mantiene como uno de los disco más influyentes de la historia del rock y el pop, el eslabón perdido entre la melodía juvenil y la vanguardia sinfónica. La historia de cómo Brian Wilson, obsesionado con la perfección y el aislamiento, diseñó el álbum que desafió a los Beatles y redefinió el concepto de estudio de grabación.

    16 de mayo de 2026 | 09:39
    Ads
    “Pet sounds” de los Beach Boys, seis décadas del manifiesto que cambió la arquitectura del pop

    Por Marcelo Gobello

    Ads

    Según Paul Mc Cartney, que algo sabe del tema; “Nadie puede presumir de una educación musical completa sin haber escuchado antes ‘Pet Sounds’ de los Beach Boys". De hecho el tema estrella de ese disco, la maravillosa balada God Only Knows, es la canción favorita de todos los tiempos del ex Beatle.

    Cuando los directivos de Capitol Records escucharon en su célebre edificio redondo de Hollywood and Vine las cintas de lo que sería el esperado nuevo disco de los Beach Boys para 1966, pensaron que Brian Wilson se había vuelto loco. Lo cual (si bien clínicamente no estaba muy lejos de la realidad) mostraba la total incomprensión inicial ante un trabajo que iba a transformarse no sólo en un clásico del rock, sino en una bisagra fundamental para la música popular del siglo XX. 

    Ads

    Lejos habían quedado las alegres melodías adolescentes, plenas de loas al sol y las chicas de California, o esas primeras combinaciones de riffs de Chuck Berry con armonías vocales del Doo Woop, exaltando el surf, la secundaria y los autos preparados. Brian Wilson (la usina creadora y esencia de la banda) tenía otras ideas e inquietudes para esa época y quiso plasmar en el nuevo disco (técnicamente toda una obra solista, si bien el resto de la banda pone sus voces y armonías como siempre) la música e ideas que sentía bullir en su interior. Casi como una necesidad mística.

    Hasta 1965 los discos Long Plays (o LPs) eran meramente un rejunte de simples exitosos con algunos temas de relleno. En 1965 la edición de ‘Rubber Soul’ de los Beatles marcó el rumbo de un nuevo tipo de trabajo discográfico, en cuanto concepción y calidad, que hicieron replantear a Brian (siempre atento a lo que hacían sus “primos” británicos) sobre cómo iba a ser su próximo disco. 

    Ads

    Esa sana competencia creativa que tenía con los de Liverpool le dio el empuje necesario para plasmar un trabajo distinto e innovador, en ir más allá del concepto habitual, dejar de pensar en términos de simples, y crear una obra más compleja que se pueda escuchar como una totalidad.

    Para ello tomó varias determinaciones importantes y arriesgadas: primero dejó de formar parte de la banda en directo (para poder centrarse en la parte compositiva y de producción de los discos sería reemplazado por otro músico en las giras); segundo, reclutó al escritor Tony Asher como ayuda para plasmar las letras que tenía en su cabeza y corazón (hasta el momento las escribía solo o junto a su primo y compañero de banda Mick Love); y tercero, contrató a excelentes músicos de sesión: los mítica Wrecking Crew.  

    El Wrecking Crew: Los arquitectos invisibles detrás del genio

    Ads

    Para comprender la revolución de Pet Sounds, es imperativo descorrer el velo sobre el Wrecking Crew, un nombre que hoy resuena con aura de leyenda pero que, en 1966, representaba simplemente a la aristocracia de los músicos de sesión de Los Ángeles. 

    Este colectivo informal de músicos de sesión fue el motor secreto detrás de casi todos los éxitos que salían de los estudios Gold Star, United Western o Capitol, desde Frank Sinatra y Simon & Garfunkel hasta los Monkees y, por supuesto, los Beach Boys. Bautizados así por la "vieja guardia" de músicos de estudio- quienes temían que estos jóvenes melenudos "arruinaran" (wreck) la industria con su enfoque hacia el rock y el pop—, el Wrecking Crew era una unidad de élite capaz de grabar tres o cuatro hits en un solo día, bajo las órdenes de productores tan exigentes como Phil Spector. 

    Cuando Brian Wilson decidió abandonar las giras para encerrarse en el estudio, no buscaba una banda, sino una pequeña orquesta capaz de materializar sus complejas visiones polifónicas. En las sesiones de Pet Sounds, los Beach Boys "titulares" solo aportaron las voces; la instrumentación era territorio exclusivo del "Crew". 

    Las figuras clave de este seleccionado de sesionistas fundamentales para el disco fueron cinco: Carol Kaye, la única mujer del grupo y una bajista prodigiosa cuya técnica de púa y sus líneas melódicas en temas como "God Only Knows" elevaron el bajo de un mero marcador de tiempo a un instrumento narrativo; la base rítmica la completó el gran Hal Blaine, uno de los bateristas con más grabaciones, su capacidad para entender los matices de Wilson le permitió pasar de la potencia del rock a la delicadeza de una percusión casi sinfónica; en la guitarra alguien que luego brillaría con luz propia como solista, Glen Campbell, capaz de interpretar arreglos que desafiaban la estructura del pop tradicional; completaban el grupo Don Randi (piano) y Steve Douglas (saxofón), responsables de esas texturas barrocas y arreglos de viento que le dieron al álbum su atmósfera de ensueño. Sin la ductilidad técnica de estos profesionales, Brian Wilson se habría quedado solo con sus partituras imposibles. 

    El Wrecking Crew fue el traductor perfecto: músicos que no solo tenían la destreza para tocar lo que se les pedía, sino la intuición para sumar ese "swing" y esa calidez humana que convirtieron a un experimento de estudio en una de las obras cumbre de la música popular del siglo XX. En Pet Sounds, el genio de Wilson puso el mapa, pero ellos construyeron el camino.

    El estudio como instrumento creador

    Las sesiones de grabación se efectuaron entre Enero y Abril de 1966 (comenzaron con la grabación de las bases instrumentales mientras el resto de la banda se encontraba de gira por Japón). 

    La sorpresa de los miembros de la banda con respecto a lo que escucharon al llegar no le fue en zaga al estupor que luego tuvieran los directivos de la compañía grabadora: temas complejos y de intrincada estructura, arreglos imposibles, y una instrumentación nunca vista (todo valía para Brian: cuerdas, metales, acordeón, flautas, mandolinas, harpsicordios, clavinets, ukeleles y hasta el uso de ese sicodélico proto-sintetizador llamado Theremin (vital para el futuro sencillo “Good Vibrations”, tema que fuera grabado durante las sesiones de ‘Pet Sounds’ pero que Brian no consideró lo suficientemente pulida para incluir en el álbum en su momento). 

    Si bien Brian se ocuparía de la mayoría de las partes vocales solistas en este disco, el trabajo de armonías del grupo raya lo sublime (aunque a un precio altísimo, ya que las sesiones vocales fueron verdaderas torturas de repetición tras repetición hasta dar con el punto justo que Brian escuchaba en su cabeza; algunas canciones, como por ejemplo la inicial “Wouldn’t It Be Nice” costaron semanas de intentos y tomas hasta alcanzar la perfección buscada).

    Con la grabación de ‘Pet Sounds’ Brian Wilson rompió todos los moldes previos como productor, llevando aún más lejos que Spector el hecho de tomar al estudio como un instrumento más. Recordemos que los avances técnicos de la época eran limitados y la experimentación, inspiración y riesgo de Wilson fue lo que llevó la forma de grabar un disco de música Pop a nuevos horizontes. 

    Como bien señalara Sir George Martin (el productor de los Beatles): “Sin ‘Pet Sounds’ no habría existido ‘Sgt. Pepper’; este fue un intento de igualar a ‘Pet Sounds’”. El propio Paul McCartney (que considera al disco de los Beach Boys como un clásico absoluto y uno de sus discos preferidos) se sintió creativamente sorprendido y abatido al escucharlo por primer vez: “Cuando escuché ‘Pet Sounds’ por vez primera me dije: ‘Dios Mío…¿Y ahora que hacemos?’”

    Curiosamente el disco no tuvo de movida un gran éxito masivo en los Estados Unidos; de hecho en un principio se le consideró un bajón a nivel comercial (en Inglaterra fue todo lo contrario, crítica y publico se enamoraron del disco). Hilando fino podríamos agregar que el producto final era de una elevada sofisticación para el gusto del americano medio, y por otro lado, que la portada elegida por los creativos de la Capitol era sencillamente ridícula y casi bochornosa para los tiempos que corrían. De todas maneras estos son sólo dos detalles menores e irrelevantes.

    Más allá de hallazgos técnicos y producciones inspiradas, lo realmente valioso es la calidad y belleza de las composiciones (desde el optimismo hecho canción de “Wouldn’t It Be Nice”, a la balada preferida de Brian, “Caroline No”, pasando por joyas como “You Still Believe In Me”, el soberbio instrumental “Let’s Go Away For Awhile”, y la brillantez de “God Only Knows” (una de las mejores canciones de todos los tiempos) lo impresionante de las vocalizaciones y el asistir a la exposición del espíritu de un genio creador en estado de gracia como Brian Wilson, quien supo plasmar todo lo que tenía dentro en una verdadera obra de arte que ha trascendido las modas y el tiempo.

    Comentarios

    Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión

    INGRESA
    Ads
    Ads
El Marplatense
NOSOTROS
  • Acerca de Nosotros
  • Teléfonos útiles
  • Teatro tronador
  • Mitre en vivo
  • La 100 en vivo
SECCIONES
  • Locales
  • Transito
  • Policiales
  • Interés General
  • Salud y Bienestar
  • Provinciales
  • Nacionales
  • Mundo
  • Agro
  • Puerto
  • Info Empresarial
2026 | El Marplatense| Todos los derechos reservados: www.elmarplatense.comEl Marplatense es una publicación diaria online · Edición Nº 3662 - Director propietario: WAM Entertainment Company S.A. · Registro DNDA 5292370
Términos y condicionesPrivacidadCentro de ayuda
Powered by
artic logo