“Es posible hacer cine desde Mar del Plata y llegar a una sala con público que lo espera”
El director Mariano Laguyás estrenará el próximo jueves su nueva película “Viaje.Inestimable.Voyage”, que habla de la ciudad y hace dialogar el pasado con el presente.
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Con “mucha intensidad”. Así dice que se prepara Mariano Laguyás para el estreno de Viaje.Inestimable.Voyage, su nueva película, que llegará a las salas locales este jueves 12. Una nueva producción marplatense que no es la primera que el director lleva a la pantalla grande: ya pasó la codirigida Chau, y las en solitario El tiempo compartido y Después del recreo. Para el cine nacional independiente nunca fue muy sencillo conseguir salas de ensayo, imagine usted para una película independiente y marplatense. Pero a puro empeño, Laguyás apuesta de nuevo: “La película está muy bien y además conseguimos un lugar de exhibición que sentimos como un paso adelante. Ahora estamos expectantes por la reacción del público”.
Protagonizada por Lucila Iriarte, Claudio Lago, Ale Borges, Flaco Basírico, Laura Giménez, Mario Carneglia, Alexia Buide, Diego García Lorente, Jorge Cortese y la participación especial de Martín Gervasoni, más un equipo técnico enteramente local, Viaje.Inestimable.Voyage es una comedia dramática urbana que sigue a Elisa, una madre joven, influencer cultural, que hace reels sobre la historia de Mar del Plata, los chalets, el Hotel Bristol, la Belle Époque. Está aferrada a esa idea del pasado y a través de ella se cuenta la historia de la ciudad entre 1874 y 1938, en contraste con su vida actual.
En diálogo con El Marplatense, el director contó que la película nació de una observación: “Mar del Plata tiene una historia riquísima y me interesaba ver cómo dialoga esa ciudad del pasado con la del presente. El espacio donde más se nota es el paseo costero, donde están las huellas de la transformación de la ciudad y también del país. Los personajes viven sus conflictos en los mismos lugares donde ocurrió esa historia espléndida de otro tiempo. La vida es hoy, en estas calles”.
-Esta es tu cuarta película estrenada en salas comerciales. ¿Lo sentís como un recorrido?
Sí, pero más allá de que me toque a mí, lo importante es que se fue generando de a poco la idea de que es posible hacer cine desde Mar del Plata, con elenco marplatense y con respuesta del público. Chau la estrenamos a la una y media de la tarde, en diciembre, con 33 grados y compitiendo con Hollywood. Hoy logramos mejores condiciones y más continuidad.
-¿Y qué representa desde lo personal este nuevo paso?
Representa demostrar que no hace falta una superproducción ni usar Mar del Plata solo como locación. Se puede producir desde Mar del Plata y llegar a una sala con un público que lo espera. Eso es un colchón para los que vienen atrás.
-Hay algo coral en tus películas: muchos personajes y múltiples historias. ¿Por qué?
Creo que se volvió una marca de estilo. No me interesa centrarme en un solo punto de vista. Me gusta que los personajes que entran en la historia no estén solo para empujar al protagonista, sino que tengan un sentido existencial propio que dialogue con la historia principal.
-La película fue filmada con tecnología móvil. ¿Por qué elegiste ese formato?
Porque acompaña la mirada del personaje. Elisa hace reels, entonces la película mezcla encuadres clásicos con pantallas partidas, emojis, textos y colores. No tiene una estética puramente cinematográfica, sino que se acerca al lenguaje de las redes, que es el que todos consumimos hoy, especialmente los jóvenes.
-¿Eso también influyó en la forma de filmar la ciudad?
Sí. Al usar equipamiento liviano pudimos hacer tomas casi documentales, como una intervención urbana. Las escenas ocurren en lugares públicos, sin ocupar más espacio que el que vivimos los marplatenses. Es observar qué le podría pasar a alguien en un día cualquiera de su vida.
-¿Te parece que estas tecnologías sirven para contar para cualquier tipo de historia?
Claro que sí. Podría haber filmado con una cámara grande y el resultado narrativo sería similar, pero este formato colaboró con el espíritu de la película: escenas cotidianas, movimiento real, ciudad viva.
Con El tiempo compartido y Después del recreo, Laguyás logró filmar con apoyo del INCAA, un diseño de producción más grande y otras posibilidades de lanzamiento. Sin embargo, en Viaje.Inestimable.Voyage se embarcó en la exploración de nuevas tecnologías y en un sistema de producción mucho más cercano a los modos del cine independiente y artesanal, de tomas directas en la calle, casi como apropiándose de los espacios públicos y capturando imágenes que son puro presente. “La película surgió en 2023 como una transición, en un contexto donde el financiamiento del cine estaba paralizado. En vez de esperar convocatorias, preferí empezar a filmar. Después, en 2024, con el Instituto de Cine totalmente frenado, esta película se convirtió en una salida creativa”, contó.
-¿Cómo fue trabajar con un equipo tan reducido tras tus experiencias previas?
Fue un equipo íntimo: mi esposa como directora de arte, mi hija en maquillaje, amigos en música y sonido. Los actores compartieron el riesgo. Eso tiene un límite: está bueno que exista financiamiento para retribuir profesionalmente ese trabajo y para dinamizar la economía del cine, como pasó en rodajes anteriores donde participaron más de 70 personas.
-Desde lo tecnológico, ¿este formato llegó para quedarse en tus próximos proyectos?
Creo que sí. Hay mucho más para explorar con este tipo de lenguaje. No es un punto de partida ni una comparación con nada, sino una forma que permitió que no se detuviera un proceso creativo personal y grupal.
-¿Qué expectativas tienen con la recepción que tendrá en el público?
Esperamos que tanto los marplatenses como los turistas digan: “Vamos a ver una película que habla de Mar del Plata y muestra parte del cine que se hace acá”. Esto ya no es una hazaña aislada, sino la continuidad de algo que estamos construyendo con trabajo. El resultado final se verá cuando el público salga de la sala.

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