El Parador Ariston avanza hacia su incorporación al régimen de preservación municipal
Un proyecto busca incorporarlo al régimen y promover su puesta en valor como símbolo del desarrollo urbano del sur marplatense.
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El emblemático Parador Ariston, declarado Monumento Histórico Nacional en 2019, dio un nuevo paso hacia su protección efectiva a nivel local. Un proyecto que ingresó al Concejo busca incorporarlo al régimen de preservación patrimonial municipal y promover su recuperación integral.
“El Ariston es una joya arquitectónica del sur de Mar del Plata y hoy está abandonado. Su recuperación no es nostalgia: es una decisión política para proteger nuestra identidad urbana”, indica la iniciativa.
El proyecto propone declarar de interés patrimonial el inmueble e incorporarlo al Anexo I de la Ordenanza 10.075, con el objetivo de fortalecer su tutela jurídica y habilitar acciones concretas de preservación y puesta en valor.
El Parador Ariston está ubicado en el barrio La Serena, sobre la Ruta Provincial 11 que une Mar del Plata con Miramar. Fue diseñado en 1947 por el arquitecto húngaro Marcel Breuer, junto a Carlos Coire y Eduardo Catalano, y es una obra emblemática del Movimiento Moderno, reconocida internacionalmente por su planta en forma de trébol, su sistema estructural innovador y su integración con el paisaje costero.
Breuer había sido alumno de la escuela alemana de diseño Bauhaus, dirigida por Walter Gropius. En 1947 llegó a la Argentina convocado por la Universidad de Buenos Aires para dictar un curso en la Facultad de Arquitectura, oportunidad en la que recibió el encargo del parador ubicado en el sur marplatense, financiado por la propia casa de estudios.
El edificio se sustenta sobre cuatro pilares de hormigón armado, con una estructura de losas de doble armadura. Para aligerar cargas se utilizaron losetas de lava volcánica, un material poco habitual para la época. Sus grandes ventanales permitían una relación visual permanente con el paisaje de dunas y mar.
El Ariston, única obra de Breuer en Latinoamérica, tuvo su apogeo en la década de 1950 cuando funcionó como confitería y restaurante. En los años ’70 albergó distintos locales gastronómicos y en los ’80 fue sede del café bar Bruma y Arena, además de la discoteca Maryana. A comienzos de los ’90 funcionó también una parrilla en un anexo del edificio.
Estas sucesivas adaptaciones alteraron la estructura original y degradaron su diseño arquitectónico. El inmueble permanece abandonado desde 1993.
Finalmente, el 20 de diciembre de 2019 fue declarado Monumento Histórico Nacional mediante la Ley N.º 27.538, reconocimiento que ahora se busca complementar con una protección patrimonial efectiva desde el ámbito municipal.
Fuente: con información de DIB

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