El club de las cinco: Waititi + Francella + Julia Roberts + Lupin + Wonka
:format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2023/12/gol-gana.jpg)
Por Mex Faliero
GOL GANA dirigida por Taika Waititi, con Michael Fassbender, Elisabeth Moss, Oscar Kightley. En los cines.
-Waititi, a través del personaje que interpreta, lo dice de entrada: esto está basado en hechos reales, pero se adornó un poco para que el espectador diga “wooowwwww”. De eso se trata el cine “basado en hechos reales”. De los adornos, de lo cinematográfico que hay detrás de lo verista. Gol gana toma la experiencia real del director técnico Thomas Rongen, quien se fue a entrenar a la selección de fútbol de Samoa Americana luego de que perdieran catastróficamente contra Australia 31-0, y la convierte en una fábula deportiva. Y la retuerce, también, con la fuerza del humor absurdo que es marca registrada del estilo Waititi, con sus personajes queribles y con su sabiduría para romper los clichés sin que se note el esfuerzo sobreactuado. Así contiene un relato de aprendizaje en dos direcciones -los futbolistas amateurs aprenderán cierto rigor del trabajo en equipo y el técnico sabrá que la humanidad es un fenómeno que se aprende- y nos ofrece al Fassbender menos intenso de toda su carrera. Cine amable, de buen corazón, para salir contento de la sala.
:format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2023/12/el-encargado-480x316.jpg)
EL ENCARGADO (serie: Temporada 2) creada por Mariano Cohn y Gastón Duprat, con Guillermo Francella, Gabriel Goity, Gastón Cocchiarale. En Star+.
-La primera temporada tenía un gran problema: nos quería poner al encargado que interpreta Francella en el rol del pobre tipo al que iban a echar del trabajo. Y ese personaje, Eliseo, era un psicópata, un tipo repudiable con evidentes problemas emocionales al que solamente dos oportunistas del cinismo canchero, y la violencia inconducente, como Cohn y Duprat podrían imaginar como un héroe. La segunda temporada corrige eso: se corre de la necesidad de ser una comedia, no nos pide empatía con Eliseo y avanza sobre la psicología de su personaje. Es posible que la menor cantidad de apuntes sobre “cómo somos los argentinos” (algo que a los argentinos les encanta) hayan vuelto menos popular a esta segunda temporada, porque es decididamente más incómoda de ver. Es el viaje a la mente de un tipo repudiable, que funciona cuando el verosímil se sostiene y muestra todos los hilos cuando todo se vuelve demasiado sobrescrito. Es cierto que Francella encontró el personaje de su carrera y que Goity acompaña con un timing cómico envidiable. Funciona.
:format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2023/12/dejar-el-mundo-atr%C3%A1s-480x317.jpg)
DEJAR EL MUNDO ATRÁS dirigida por Sam Esmail, con Julia Roberts, Mahershala Ali, Ethan Hawke. En Netflix.
-Un matrimonio burgués con sus dos hijos se va un fin de semana a una casa alquilada en el bosque. A la noche, un padre y una hija, que dicen ser los propietarios, piden alojamiento. Si la película tiene un aire al típico thriller de extraños que invaden la placidez de una familia, a puro enrarecimiento Esmail la va llevando por lugares imprevisibles. Si Dejar al mundo atrás ensaya algo fríamente un retrato sobre la humanidad en tiempos de desconexión emocional, los climas y las situaciones en apariencia incongruentes hacen que lo que vemos nos interese; mucho más, cuando el director aprovecha la potencia de lo extraño para construir secuencias en las que no sabemos muy bien qué está pasando, pero la imagen se impone. De hecho, hay alguna secuencia con autos eléctricos desbocados a los que un director con más cariño por el género le hubiera sacado más brillo. Pero Esmail se siente un poco tironeado entre el entretenimiento y la espectacularidad o el thriller para pensar; y ahí la pifia un poco. Por suerte, hacia el final, la película hace un movimiento interesantísimo: usa un elemento icónico de la cultura popular para decirnos que, en un contexto terrible como el que los personajes habitan, el arte popular nos devuelve al lugar donde hemos sido felices. Eso, y un elenco de estrellas sumamente sólido. No es poco.
:format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2023/12/lupin-480x316.jpg)
LUPIN (serie: Temporada 3) creada por George Kay y François Uzan, con Omar Sy, Ludivine Sagnier, Antoine Gouy. En Netflix.
-Esta producción francesa fue uno de esos fenómenos globales que ocurrieron durante la pandemia, cuando las plataformas se habían convertido en una máquina de hacer chorizos. Un poco con esa conciencia de producto de consumo y descarte, la serie lucía virtuosa: profesional, bien narrada, fluida y muy divertida, la referencia a Lupin le daba además un sostén que contenía lo inverosímil de esta sucesión de robos imposibles. A esta tercera temporada les cuesta un poco establecer su conflicto, pero aprende un poco de los errores de las primeras dos: si el asunto familiar se volvía demasiado edulcorada, aquí es indispensable para motorizar la trama (la ex, el hijo, la madre, su amigo, todos los que rodean a Assane están en peligro) pero lo que importa es el campeonato de robos magistrales al que los malos someten al protagonista. Digamos que si uno no la piensa mucho y se entrega al disfrute, funciona, por más que cada tanto las sobre-explicaciones la vuelvan demasiado mecánica en su estructura: “pasó esto, ahora te contamos cómo pasó”. Y así. Y si así y todo nada funcionara, Omar Sy tiene tanto carisma que devuelve todas las paredes que el tiran con una sonrisa.
:format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2023/12/wonka-480x316.jpg)
WONKA dirigida por Paul King, Timothée Chalamet, Calah Lane, Keegan-Michael Key. En los cines.
-En algún momento tenía una máxima personal, que era que Roald Dahl (Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate, El fantástico Sr. Zorro) no tenía malas adaptaciones al cine. Hasta que vi la versión musical de Matilda y la teoría se me rompió en mil pedazos. Por suerte esta Wonka, lejos de ser una maravilla, es al menos una reimaginación inteligente del personaje. Aquí estamos lejos de la fábrica de chocolate y de Charlie, por ahora Willy Wonka es un pequeño productor de chocolates alimentado por sus sueños y combatido por una corporación de dulceros que integran a la Policía y la Iglesia como brazos ejecutores criminales y morales. También estamos lejos de la inventiva entre estrafalaria y desaforada del mejor Tim Burton, por lo que King (con experiencia en el cuento infantil: dirigió las dos Paddington) logra un acercamiento algo académico y prolijo pero carente de emoción, aunque esté presente en personajes repletos de pérdidas que así y todo no logran hacernos carne sus dramas. Hay sí lindas canciones, un diseño visual que se impone y personajes buenos a los que les terminan pasando cosas buenas. Y algo de feísmo, con una Olivia Colman que le saca brillo a su villana, y extrañamiento con unos oompa loompa que se ven raros y que han sido reescritos para evitar el costado disimuladamente esclavizante que tenía el texto original. Y Hugh Grant, que a esta altura es inimputable y parece divertirse con ese oompa loompa mucho menos divertido de lo que la película cree.
