Daniel Balmaceda: “Yo escribo para que viajen al pasado”
El autor vino a Mar del Plata para participar del Festival Penguin Libros, donde charlará sobre su última novela, “El crimen de año nuevo”.
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El escritor Daniel Balmaceda se encuentra en Mar del Plata para participar de una nueva jornada del Festival Penguin Libros, donde presentará su última novela, El crimen de año nuevo. Un libro basado en un hecho real, que habla de la Buenos Aires de 1880, de los inmigrantes y de los conventillos; una historia que está atravesada, según contó, “por la gran inmigración, por personas que llegaban con enormes expectativas y terminaban envueltas en un hecho criminal inesperado”.
La charla, pautada como es habitual en Villa Victoria desde las 19:00, lo encuentra a Balmaceda disfrutando de la ciudad, con una agenda apretada pero con tiempo para pasar por la playa. “Siempre es un placer. Tengo un gran afecto por la ciudad y por sus libreros. Cada vez que vengo, los visito y firmo ejemplares. Presentar un libro acá, en este contexto y con este público, es un privilegio”, contó en diálogo con El Marplatense en Verano por Radio Mitre MDP.
Sobre su novela, destacó que se trata de un caso real ocurrido entre el 31 de diciembre de 1880 y el 1 de enero de 1881, en un conventillo del entonces Barrio Norte, lo que hoy se conoce como Recoleta, un material que se suma a su extensa producción. “Lo que cambió no es la intensidad, sino el enfoque. Antes miraba más hacia adelante; ahora me siento más cómodo mirando el pasado. Pero escribir es un trabajo full time: investigar, escribir, pensar el próximo libro. No existe el descanso real”, aseguró.
-Con relación a su novela, ¿cómo era esa Buenos Aires?
Era una ciudad en plena explosión demográfica. Llegaban tres o cuatro barcos por semana con cientos de inmigrantes. El Estado fomentaba esa llegada: había alojamiento, comida y pasajes gratuitos. Pero no todos lograban quedarse; uno de cada tres debía volver a Europa frustrado.
-¿Cómo se vivía en los conventillos?
Eran espacios de trabajo durante la semana y de encuentro los domingos al mediodía, que era el único momento libre. Allí convivían distintas colectividades, con tensiones y rivalidades, pero también con una enorme mezcla cultural. De ese cruce surge, por ejemplo, nuestra cocina: pizzas, pastas, los sorrentinos, que son más marplatenses que italianos.
-¿Ese entramado social es clave para entender el crimen?
Absolutamente. En los conventillos convivían trabajadores honestos con estafadores y delincuentes. Había de todo, como en cualquier ciudad cosmopolita. El libro muestra cómo esos mundos se cruzan y cómo una comunidad termina siendo atravesada por un hecho policial.
-Desde lo narrativo, ¿qué le resultó más atractivo del caso?
Dos cosas. Primero, que la investigación comienza por un anónimo enviado al jefe de Policía, Marcos Paz. Sin ese aviso, el crimen no se habría detectado como tal. Y segundo, que durante gran parte del libro el lector sabe que habrá un crimen, pero no quién mata, quién muere ni cómo ocurre. Eso recién empieza a revelarse avanzada la historia.
-¿Cómo recomienda leer esta novela?
No recomiendo nada en particular. Una vez escrito, el libro deja de ser mío. Cada lector hace su propio recorrido. Yo escribo para que viajen al pasado, para que caminen por Buenos Aires en 1880, entren a un conventillo, recorran la penitenciaría. Si eso sucede, el objetivo está cumplido.

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