Una escritora en pleno vuelo creativo: nueva novela, mirada crítica sobre la IA y el placer de leer
Gabriela Exilart habló con El Marplatense sobre sus proyectos futuros, su vinculo con la literatura y su
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Con varios proyectos en marcha y una novela lista para llegar a las librerías en mayo, la escritora Gabriela Exilart atraviesa un 2026 marcado por la inspiración, el trabajo sostenido y la reflexión sobre el oficio de escribir. En diálogo con El Marplatense, habló de sus procesos creativos, de la responsabilidad que implica publicar, de su rechazo a la escritura con inteligencia artificial y de la felicidad que le provoca la lectura.
“Estoy súper inspirada”, aseguró al comenzar la entrevista. Actualmente se encuentra escribiendo una nueva novela que inició a fines del año pasado y que proyecta para 2027. “Ya tengo toda la estructura en la cabeza: está dividida en tres partes y terminé la primera. Hubo una mudanza que me frenó un poco, pero en unos días retomo con la segunda parte”, contó, ilusionada con el proyecto.
Antes de ese lanzamiento, sin embargo, hay una cita importante: en mayo, en el marco de la Feria del Libro, se publicará su próxima novela, que ya fue entregada, editada y corregida. Aunque aún no puede revelar el título, adelantó que se trata de una suerte de continuación de El secreto de Azucena, publicada el año pasado. “Son novelas autoconclusivas, pero hay personajes que se desprenden. En este caso, tres niños que no eran protagonistas ahora aparecen como adultos, en otro contexto histórico, también vinculado a un hecho real ocurrido en Tandil”, explicó.
La autora remarcó la importancia del proceso de corrección, una etapa que considera tan central como la escritura misma. “Hago tres o cuatro lecturas completas antes de entregar el texto. Me pongo en el lugar de lectora y veo qué no funciona. Después corrige una amiga muy exigente, a veces también mi hijo, y recién ahí pasa por la editora y la correctora. Es largo, pero me gusta corregir”, afirmó. Para ella, pensar en el “después” es inevitable: “Si algo no me convence como lectora, lo cambio”.
Con una trayectoria ya consolidada, reconoció que la emoción del primer libro nunca desaparece. “Cada novela es una mezcla de expectativa, alegría y miedo. Antes escribía solo para mí, ahora hay lectores que esperan, hay hechos históricos que contar y una responsabilidad distinta. Siempre trato de que cada libro sea mejor en algo”.
Consultada sobre el uso de la inteligencia artificial en la escritura, fue tajante: “Me parece atroz. Eso no es creación. La escritura tiene emoción, intuición, adrenalina, y eso una máquina no lo tiene”. Si bien admitió que puede ser útil como herramienta puntual, consideró “gravísimo” que una novela o un texto jurídico estén hechos íntegramente por una IA, especialmente en el ámbito académico, donde también ejerce como profesora.
Más allá de su rol como autora, también disfruta el lugar de entrevistadora. “Siempre me hubiera gustado ser periodista. Me interesa mucho indagar en cómo escribe otro autor, qué decisiones tomó, qué ve el lector y qué no. Es un desafío muy interesante”, sostuvo entre risas.
Como lectora, se definió “anárquica”: no se ata a géneros y lee no ficción solo cuando investiga. Actualmente está inmersa en Como polvo en el viento, de Leonardo Padura, un descubrimiento que la sorprendió gratamente. “Ayer leí 80 páginas de un tirón. Me gustan mucho los autores latinoamericanos”, contó. Eso sí, aclaró una regla inquebrantable: no presta libros. “Prefiero regalarlos. Y no se subrayan, es un sacrilegio”, dijo.
Para cerrar, dejó una definición que resume su vínculo con la literatura: “Leer es felicidad. Tiene que ser recreativo, hacerte pasar un buen momento. El libro que no me deja nada, lo olvido rápido; el que me deja algo, queda conmigo. Leer debería ser siempre eso: algo a lo que uno vaya sabiendo que la va a pasar bien”.

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