Trump fija un plazo de 10 días para avanzar en un acuerdo nuclear con Irán ante la creciente tensión en Medio Oriente
El presidente de los Estados Unidos lanzó un ultimátum a la República Islámica de Irán, dando un plazo de entre 10 y 15 días para determinar si se logra un acuerdo significativo sobre el controvertido programa nuclear de Teherán o si Estados Unidos se verá obligado a considerar otras opciones, que incluyen una posible acción militar.
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La declaración fue realizada durante la inauguración de la denominada “Junta de Paz” en Washington D.C., donde Donald Trump afirmó que, aunque persisten negociaciones diplomáticas, “queda trabajo por hacer” y que el mundo conocerá en ese período si se alcanza una solución o si “se da un paso más allá” respecto a las presiones sobre Irán.
El anuncio se produce en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y Teherán, en medio de un intento renovado de negociaciones nucleares que se desarrollan en Ginebra, Suiza, con equipos de enviado especiales estadounidenses presentes y en contacto con representantes iraníes. Trump destacó que sus enviados Jorge Jared Kushner y Steve Witkoff sostuvieron reuniones “muy buenas” con la contraparte de Irán, aunque subrayó que las conversaciones aún no han producido un acuerdo concreto.
Mientras el mandatario estadounidense se expresó públicamente optimista sobre la posibilidad de una solución diplomática, también lanzó advertencias implícitas sobre una potencial escalada militar en caso de que no se logre un pacto. Esta combinación de diplomacia y presión subraya la complejidad del diálogo con Teherán, en el marco de un conflicto de décadas sobre su programa nuclear y su influencia regional.
Aunque la administración Trump insiste en que la vía diplomática sigue siendo prioritario, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en el Medio Oriente, concentrando activos estratégicos en bases cercanas al Golfo Pérsico y reforzando sus capacidades operativas en la región. Este despliegue se interpreta como parte de la señal de presión hacia Irán, que ha mantenido una postura firme en sus demandas, incluso frente a las sanciones y contramarchas en las negociaciones.
Diversos aliados y actores regionales observan con preocupación el desarrollo de los eventos. Países como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos han advertido recientemente que no autorizarán el uso de su espacio aéreo para acciones militares contra Irán, complicando las opciones logísticas de una posible intervención bélica.
Pese a las amenazas veladas de una posible acción, las negociaciones nucleares continúan, con mediadores internacionales tratando de acercar posiciones entre Washington y Teherán. El presidente Trump ha insistido en la necesidad de un “acuerdo significativo”, pero ha advertido que de no concretarse, “cosas malas pueden pasar”, frase que ha encendido alertas sobre una posible expansión de las tensiones más allá del ámbito diplomático.
En última instancia, el plazo de 10 días fijado por Trump funcionará como una especie de periodo de prueba para las negociaciones, alimentando expectativas y temores tanto en Occidente como en el Medio Oriente.

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