Santa Fe: patrulleros rodean la Jefatura de Rosario y se agrava el conflicto salarial
Una jornada de tensión se vive en la provincia de Santa Fe, donde efectivos de la Policía provincial protagonizan una protesta en reclamo de mejoras salariales y laborales que derivó en un acuartelamiento y un “sirenazo” frente a la Jefatura de Policía de Rosario.
Desde las primeras horas de este martes, decenas de patrulleros oficiales encendieron sus sirenas de manera continua y rodearon las instalaciones de la Unidad Regional II, en una medida que busca visibilizar el malestar dentro de la fuerza. Junto a ellos se encuentran policías, muchos vestidos de civil y acompañados por familiares, que mantienen cortes de calle en los accesos al destacamento.
El epicentro del conflicto son reclamos salariales y condiciones laborales consideradas insuficientes por los propios efectivos. Entre los pedidos se destacan la actualización de haberes para que el salario inicial supere la canasta básica total, la implementación de una Tarjeta Alimentaria Policial (TAP) para todo el personal y mejores políticas de salud física y mental para los agentes.
Si bien el gobierno provincial anunció días atrás un plan de mejoras, incluyendo un plus mensual y mayores pagos por horas extras, ese paquete fue calificado como insuficiente por una parte de los manifestantes.
La protesta no se limitó a una vigilia pacífica. Durante la madrugada se registraron forcejeos, quema de cubiertas y enfrentamientos entre sectores de la propia fuerza, luego de que se ordenara avanzar para despejar las calles adyacentes. Algunos patrulleros, en respuesta, se negaron a salir a patrullar y se sumaron al acuartelamiento.
Frente a este escenario, el ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, anunció que ya hay alrededor de 20 funcionarios policiales que serán pasados a disponibilidad por dejar sus funciones y sostener medidas consideradas antirreglamentarias. El funcionario advirtió que usar la institución para “minar la política de seguridad” es una línea que el gobierno no permitirá cruzar.
Por el momento, las autoridades provinciales sostienen que el patrullaje normal no se vio completamente resentido, aunque admiten que la movilización afecta a la operatividad de parte de la fuerza. Simultáneamente, intentan abrir canales de diálogo para evitar que la provincia quede desprotegida ante la escalada del conflicto.

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