Preocupación por los siniestros viales: “Ninguna muerte en el tránsito es aceptable”
El doctor Fernando Poo, investigador del CONICET, habló con El Marplatense y analizó el problema desde una mirada integral. Cuestionó los límites de velocidad, el diseño del sistema y pidió cambios urgentes.
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Con 27 muertes por siniestros viales en lo que va del año, la situación en Mar del Plata genera creciente preocupación y vuelve a instalar el debate sobre la seguridad en las calles. Para el doctor en Psicología e investigador del CONICET, Fernando Poo, el problema no puede reducirse a conductas individuales, sino que debe analizarse dentro de un sistema que, según advirtió, presenta múltiples falencias. “Las personas no se comportan en el vacío”, explicó en diálogo con El Marplatense, al señalar que más allá de las predisposiciones individuales o la toma de riesgos —especialmente en jóvenes—, es clave contar con estructuras que moderen esos comportamientos.
En ese sentido, el especialista apuntó a uno de los factores centrales: la velocidad. Remarcó que en Argentina los límites permitidos, de entre 40 y 60 kilómetros por hora en zonas urbanas, son elevados en comparación con las recomendaciones internacionales, que sugieren un máximo de 30 km/h en calles internas y 50 km/h en avenidas. Según explicó, esta diferencia tiene un impacto directo en la gravedad de los siniestros y en las probabilidades de supervivencia ante un choque.
Poo también propuso ampliar la mirada y considerar la seguridad vial como un problema de salud pública y ambiental. En este punto, destacó que no solo deben contemplarse las muertes y lesiones, sino también otros efectos del sistema de transporte, como el sedentarismo vinculado al uso excesivo del automóvil, la contaminación del aire y el estrés generado por el ruido urbano. “Son dimensiones que muchas veces no se tienen en cuenta, pero que también afectan la calidad de vida”, sostuvo.
Además, hizo hincapié en el enfoque de “sistemas seguros”, basado en el principio ético de que ninguna muerte en el tránsito es aceptable, una idea central en el modelo conocido como “visión cero”, impulsado a nivel internacional. Este paradigma plantea que la responsabilidad es compartida: involucra a los decisores políticos, a quienes diseñan las calles y los vehículos, a los sistemas de salud y emergencia, y también a los usuarios.
Finalmente, el especialista recordó que la Organización Mundial de la Salud establece cinco pilares fundamentales para mejorar la seguridad vial: la gestión política del sistema, el diseño de infraestructuras seguras, la seguridad de los vehículos, la conducta de los usuarios y la respuesta ante emergencias. “Todos estos aspectos deben funcionar de manera coordinada para reducir la siniestralidad”, concluyó, al advertir que sin un abordaje integral será difícil revertir la tendencia actual.

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