Piden cuidar el espectáculo de las ballenas en la costa con el eslogan “Mar del Plata solo mira”
Lo indicó la docente de la Universidad local e investigadora del CONICET, Gisela Giardino. Dijo que estos animales tienen la máxima protección como especie: “Son como un cabildo flotante”.
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La presencia de la ballena franca austral en las costas de Mar del Plata ya es un clásico de cada año, pero con características que no paran de sorprender a los científicos. La licenciada y doctora en Ciencias Biológicas, docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata e investigadora del CONICET, Gisela Giardino, resaltó que la ciudad tiene el gran beneficio de ser visitada por estos animales pero dejó una recomendación categórica para no ahuyentarlas ni molestarlas: “Mar del Plata solo mira”.
En diálogo con El Marplatense, la investigadora recordó que el registro de estos mamíferos en la ciudad no es nuevo, ya que “la ballena franca austral empezó a ser registrada en Mar del Plata por el doctor Ricardo Bastida a fines de la década del 60”. Sin embargo, destacó que la situación cambió drásticamente desde aquellos primeros avistamientos.
Giardino explicó que, en los inicios, se trataba de ejemplares solitarios que simplemente pasaban por la costa. Afortunadamente, este es un fenómeno que ha ido en aumento, sobre todo en los últimos años: “Ya no son animales solitarios, son grupos, incluso se ha registrado y documentado la presencia de cópula”, detalló con entusiasmo.
Respecto al motivo de su presencia, la bióloga aclaró el rol geográfico que cumple la ciudad en la ruta marina. Explicó que Mar del Plata es un lugar intermedio entre dos grandes áreas reproductivas: Santa Catarina en Brasil y Puerto Madryn en la Patagonia. “Estamos en un lugar intermedio, en un lugar de paso, no es un lugar de reproducción, pero bueno, se ve que cada tanto hay alguna que es más ansiosa que otra”, bromeó respecto a los comportamientos de cortejo observados.
También es importante en este contexto alertar a la población sobre cómo se debe actuar ante estos imponentes visitantes. La docente de la Universidad fue categórica: “¿Qué es lo que recomendamos desde la Universidad Nacional de Mar del Plata? Mar del Plata solo mira”.
La científica argumentó que los marplatenses y turistas tienen el privilegio de sentarse en la costa a tomar un mate y observar un espectáculo único con los animales a muy poca distancia. Por eso, advirtió sobre el peligro de la aproximación náutica: “Si uno se acerca con una embarcación, las puede espantar y puede privar al resto de la gente que está en la costa de perderse este espectáculo”.
La investigadora del Conicet también hizo hincapié en el altísimo estatus de conservación que posee esta especie en Argentina, al señalar que la ballena franca austral es Monumento Natural. “¿Qué significa? Que tiene el máximo poder de protección que puede tener una especie en nuestro país. Es como si fuera el cabildo flotante”, graficó.
Esta protección extrema es una respuesta directa al pasado trágico de la especie. Giardino recordó que, en la época de la caza comercial, la población fue gravemente diezmada. Explicó que su nombre en inglés es Right Whale (ballena correcta) “porque era la ballena correcta para ir a cazar, porque era más lenta”, lo que llevó a que las poblaciones quedaran al borde del colapso.
No obstante, la especialista destacó: “Eso hace rato que ya no ocurre, por lo tanto se van recuperando muy muy lentamente”.
Giardino reveló además detalles sobre los trabajos científicos que están llevando a cabo actualmente para conocer más sobre las ballenas que eligen pasar por la ciudad. Explicó que estos animales poseen patrones de callosidades en la cabeza que funcionan como una huella dactilar, lo que les sirve a los expertos para identificar a ejemplares particulares.
“Así que también estamos trabajando en ver si las que vienen a Mar del Plata son siempre las mismas”, concluyó.

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