Perú define su futuro en un balotaje polarizado entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez
La derechista Keiko Fujimori busca llegar por cuarta vez a la presidencia, mientras que el izquierdista Roberto Sánchez propone retomar el rumbo del exmandatario Pedro Castillo.
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Más de 27 millones de ciudadanos están habilitados para participar del balotaje que definirá al próximo presidente de Perú. Con encuestas que anticipan un empate técnico y un elevado nivel de indecisos, la elección enfrenta dos proyectos políticos opuestos en un país que atraviesa una prolongada inestabilidad institucional y acumula ocho presidentes en la última década.
La candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, llega a la segunda vuelta tras imponerse en la primera ronda con poco más del 17% de los votos. Hija del exmandatario Alberto Fujimori, intentará alcanzar la presidencia por cuarta vez luego de haber perdido los balotajes de 2011, 2016 y 2021.
Del otro lado aparece Roberto Sánchez, referente de Juntos por el Perú y exministro durante el gobierno de Pedro Castillo. El dirigente de izquierda obtuvo cerca del 12% de los sufragios en la primera vuelta y logró acceder al balotaje por una ajustada diferencia sobre otros candidatos.
Según analistas locales, la elección está atravesada por un fuerte rechazo hacia toda la clase política. Las encuestas muestran altos niveles de voto en blanco, nulo e indeciso, un fenómeno que refleja el desgaste institucional acumulado durante los últimos años.
La crisis política es uno de los principales factores que explica ese escenario. Desde 2016, Perú tuvo ocho presidentes y una sucesión de gobiernos debilitados por conflictos con el Congreso, denuncias de corrupción y crisis de gobernabilidad. La fragmentación también quedó reflejada en la primera vuelta, donde compitieron 35 candidatos presidenciales.
Aunque la economía mantiene indicadores relativamente estables, con crecimiento y baja inflación, la principal preocupación de la ciudadanía pasa por la inseguridad. El aumento de homicidios, extorsiones y hechos vinculados al crimen organizado se convirtió en uno de los ejes centrales de la campaña.
En términos políticos, la elección enfrenta dos visiones contrapuestas. Fujimori propone sostener el modelo económico vigente y fortalecer las políticas de seguridad, mientras que Sánchez reivindica la gestión de Pedro Castillo, promete impulsar cambios estructurales e incluso plantea la posibilidad de indultar al expresidente, condenado tras su destitución en 2022.
Quien resulte electo asumirá el próximo 28 de julio y tendrá el desafío de reconstruir la confianza en las instituciones en uno de los países más convulsionados políticamente de América Latina.
Fuente: TN

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