Menos luz y más cansancio: cómo impacta el otoño en el cuerpo y el ánimo
Especialistas advierten que la reducción de las horas de sol puede provocar fatiga, alteraciones del sueño, cambios emocionales y falta de energía durante los meses más fríos.
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Con la llegada del otoño y el acortamiento de los días, muchas personas comienzan a experimentar cansancio persistente, dificultad para concentrarse, cambios en el estado de ánimo y alteraciones en el descanso. Aunque estos síntomas suelen asociarse al estrés cotidiano o a la rutina, especialistas explican que también responden a modificaciones biológicas vinculadas a la menor exposición a la luz natural.
Los cambios estacionales afectan directamente procesos fundamentales del organismo. La disminución de la luz solar influye sobre la producción de serotonina, relacionada con el bienestar emocional, y de melatonina, la hormona que regula el sueño. Además, altera el ritmo circadiano, el reloj biológico encargado de coordinar distintas funciones del cuerpo a lo largo del día.
Entre los síntomas más frecuentes durante esta época aparecen la sensación de agotamiento, irritabilidad, apatía, somnolencia, aumento del apetito, especialmente por alimentos ricos en carbohidratos, y menor motivación para realizar actividades cotidianas. En algunos casos, estas manifestaciones pueden intensificarse y afectar la vida diaria.
Especialistas en psicologia explican que el cuerpo humano “está preparado para responder a la luz natural” y que, cuando las horas de sol disminuyen, pueden producirse cambios físicos y emocionales que muchas veces pasan desapercibidos o se naturalizan.
También advierten sobre el llamado Trastorno Afectivo Estacional (TAE), una condición reconocida por organismos de salud mental que suele aparecer en períodos con menos luz solar y que puede generar síntomas depresivos más marcados.
Para reducir el impacto del otoño sobre el bienestar físico y emocional, recomiendan mantener horarios regulares de sueño, aprovechar al máximo las horas de luz natural, realizar actividad física y sostener espacios de socialización. En situaciones más severas, también pueden indicarse tratamientos específicos como psicoterapia o fototerapia.

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