Los secretos detrás del reclutamiento ruso: dinero, presos y ¿amor a la patria?
Moscú mantiene su capacidad de reclutamiento a través de incentivos económicos, liberación de presos y nuevas tácticas en el frente.
Desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022, Rusia sufrió pérdidas catastróficas en Ucrania. Sin embargo, lejos de reducir su fuerza, el Kremlin asegura que cumple sus cuotas de reclutamiento con creces.
Según la inteligencia ucraniana, Moscú incorpora entre un 105 % y un 110 % de sus metas mensuales, lo que le permitirá sumar 150.000 soldados más este año.
El Ministerio de Defensa británico estima que más de un millón de militares rusos fueron muertos o heridos en combate, pero analistas destacan que las bajas actuales son menores gracias a un cambio en las tácticas.
Rusia dejó de usar grandes despliegues de tanques y ataques masivos, apostando en cambio por pequeñas unidades que se infiltran bajo cobertura de drones y artillería, lo que reduce la exposición en el campo de batalla.
El reclutamiento también se sostiene en incentivos económicos: cada nuevo soldado contratado recibe un bono de bienvenida de 400.000 rublos (unos 5.000 dólares) más un salario mensual mínimo de 204.000 rublos (2.500 dólares), cifras muy por encima del promedio nacional. Para las regiones más pobres, esta oferta representa una salida a la crisis económica.
Otra de las claves es el uso de convictos. Desde 2023, miles de presos, incluso condenados por delitos graves como homicidio o violación, fueron liberados con la condición de combatir en Ucrania. A cambio obtuvieron la libertad y, en muchos casos, el estatus de “héroes”. El programa se amplió luego a personas bajo proceso judicial, lo que provocó una fuerte caída en la población carcelaria.
A este panorama se suma un fuerte componente patriótico: encuestas del centro independiente Levada señalan que el 75 % de los rusos apoya la guerra. Para muchos, como el joven voluntario Ivan Chenin, el motor no es el dinero ni la coerción, sino lo que llaman “amor por la patria”.
Fuente: Al Jazeera
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