La mayoría del sector turístico califica el inicio como “regular” y advierte impactos por infraestructura y seguridad
Un relevamiento a 383 establecimientos de hotelería, gastronomía y comercio muestra un arranque moderado del verano, con actividad dispar, expectativas contenidas y factores urbanos que condicionan el desempeño turístico.
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Los primeros registros de la temporada turística 2025/2026 en Mar del Plata delinean un escenario de cautela entre los sectores vinculados al turismo. De acuerdo con los datos relevados por un estudio realizado por los bloques de concejales de la ciudad que integran AM y MDF, durante la primera quincena de enero, la evaluación predominante sobre el inicio de la temporada se concentra en una calificación “regular”, lo que refleja un arranque sin un repunte claro en comparación con años anteriores.
Las expectativas con las que los establecimientos encararon el verano aparecen alineadas con ese diagnóstico. Una parte significativa anticipaba una temporada similar o incluso inferior a la pasada, lo que da cuenta de un clima de prudencia en la planificación y en la toma de decisiones operativas. Este contexto se traduce en niveles de actividad heterogéneos y en una evolución desigual según el rubro.
Entre los factores que más inciden en el desempeño del sector, la infraestructura urbana ocupa un lugar central. La mayoría de las valoraciones se ubican en niveles intermedios, con especial atención sobre el estado de los espacios públicos y de las playas. En estos ámbitos, los servicios disponibles y su mantenimiento son señalados como elementos que influyen directamente en la experiencia del visitante y en la capacidad de atracción de la ciudad.
La limpieza urbana también aparece como una variable determinante. Si bien no predomina una percepción abiertamente negativa, muchos establecimientos consideran que el nivel de limpieza en su zona impacta de manera directa en su actividad diaria. Esta relación se repite en hotelería, gastronomía y comercio, donde el entorno urbano incide en el flujo de clientes y en el consumo.
En materia de seguridad, los resultados muestran una percepción dividida. En los sectores de mayor concurrencia turística, parte de los encuestados entiende que la situación se mantiene en niveles similares a los de la temporada anterior, aunque persisten expectativas de mejora. La presencia policial es reconocida, pero no alcanza a disipar completamente la demanda de mayor prevención y control.
Desde el punto de vista económico, los indicadores confirman un desempeño dispar. En hotelería, las reservas proyectadas para la quincena siguiente se ubican mayoritariamente en niveles medios y, en muchos casos, por debajo de la temporada anterior. La gastronomía muestra una actividad moderada durante la primera quincena de enero, mientras que el comercio registra ventas que tienden a mantenerse o a retroceder en la comparación interanual.
En conjunto, los datos del inicio de la temporada configuran un panorama sin señales de colapso, pero lejos de un escenario expansivo. El relevamiento funciona como un primer termómetro del verano y deja en evidencia que la evolución de la actividad turística estará fuertemente condicionada por decisiones de corto plazo vinculadas al espacio público, los servicios urbanos y la seguridad, variables que el sector identifica como claves para mejorar el desempeño en lo que resta de la temporada.

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