La amenaza digital no se detiene: suben los ciberataques en Argentina
El aumento de ataques y el uso de inteligencia artificial marcan un escenario cada vez más complejo, donde las amenazas son menos visibles pero más sofisticadas.
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El avance de los delitos informáticos en Argentina no da tregua. Durante 2026, los ciberataques crecieron un 2% interanual y ya superan los 2.400 intentos semanales por organización, según informes recientes de ciberseguridad.
El dato refleja un escenario de presión constante sobre empresas y sistemas digitales, en línea con lo que ocurre en América Latina, la región más afectada a nivel global. En el país, el promedio alcanza los 2.470 ataques semanales por organización, una cifra que incluso supera el promedio mundial.
Lejos de disminuir, los especialistas advierten que los ciberdelincuentes están cambiando su estrategia: menos ataques masivos, pero más sofisticados y dirigidos. En ese contexto, el ransomware, que secuestra datos para exigir rescates, sigue siendo una de las principales amenazas, junto con nuevas vulnerabilidades asociadas al uso de inteligencia artificial.
Uno de los focos de preocupación es justamente la expansión de herramientas de IA generativa en entornos laborales. Se estima que una de cada 28 interacciones con estas tecnologías puede implicar un alto riesgo de filtración de datos sensibles, lo que amplía la superficie de ataque sin necesidad de una intrusión tradicional.
En cuanto a los sectores más afectados, educación, organismos gubernamentales y telecomunicaciones encabezan la lista. Sin embargo, también se detectó un fuerte crecimiento en áreas como turismo y recreación, impulsado por el aumento de transacciones digitales.
A nivel regional, América Latina lidera el ranking de ataques, con más de 3.000 intentos semanales por organización, lo que confirma una tendencia sostenida y en expansión.
El panorama, coinciden los expertos, no muestra señales de desaceleración real. Aunque en algunos casos el volumen global parece estabilizarse, la amenaza se vuelve cada vez más compleja, automatizada y difícil de detectar.

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