Inoperancia: la Secretaría de Educación vuelve a quedar expuesta tras el temporal
El fuerte temporal de lluvia registrado en las últimas horas en el partido de General Pueyrredon volvió a dejar al descubierto el grave deterioro de la infraestructura educativa municipal, bajo la órbita del radicalismo desde hace más de 8 años.
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El caso más alarmante se registró en la Escuela Municipal N°3, ubicada en la zona de Faro Norte, donde la comunidad educativa denunció la situación edilicia crítica que arrastra desde hace años. Filtraciones, humedad en techos y paredes, y un evidente deterioro estructural forman parte de un reclamo sostenido que, según afirman, lleva más de tres años sin respuestas concretas por parte de las autoridades.
El reciente diluvio no hizo más que agravar un escenario ya conocido, exponiendo la fragilidad de edificios que deberían garantizar condiciones mínimas de seguridad para estudiantes y docentes. Sin embargo, lejos de tratarse de un caso aislado, se suma a una serie de falencias que se repiten en distintos establecimientos municipales, como la falta de calefacción, las instalaciones en mal estado y un mantenimiento prácticamente inexistente.
La responsabilidad recae sobre la Secretaría de Educación municipal, controlada políticamente por el sector alineado con Maximiliano Abad, en el marco de un acuerdo que mantiene al radicalismo al frente del área desde hace casi una década. Actualmente, la gestión está encabezada por Fernando Rizzi y Daniel Núñez, quienes continúan una línea de conducción que ya tuvo entre sus referentes a Sebastián Puglisi y Emilia Brahim, también pertenecientes al abadismo.
En este contexto, crecen los cuestionamientos hacia el rol del radicalismo en la gestión educativa local. Pese a los años de control sobre la Secretaría, no se evidencian avances estructurales ni la implementación de un plan integral que permita revertir el deterioro progresivo de las escuelas. Por el contrario, los problemas se repiten, se acumulan y se agravan con el correr de los años.
La falta de respuestas sostenidas en el tiempo refuerza una percepción cada vez más extendida. La permanencia del radicalismo en el área responde más a acuerdos políticos que a resultados de gestión. La ausencia de políticas eficaces y la reiteración de situaciones críticas ponen en duda la capacidad de quienes conducen el sistema educativo municipal.
Frente a este panorama, crece el malestar y también la exigencia de responsabilidades. Sectores de la comunidad educativa ya comienzan a plantear abiertamente la necesidad de cambios profundos en la conducción del área, incluyendo pedidos de renuncia de los funcionarios a cargo, ante lo que consideran una gestión marcada por la inacción y la falta de respuestas concretas.

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