Hantavirus: "Es una enfermedad endémica y no hay un aumento de casos”
Tras un fallecimiento en Mar del Plata, una infectóloga del Hospital Privado de Comunidad explicó cómo se transmite el virus, cuáles son los síntomas y qué cuidados básicos reducen el riesgo en hogares y espacios cerrados.
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La confirmación de un caso fatal de hantavirus en Mar del Plata volvió a encender la alarma sanitaria. La doctora Cecilia Michelud, infectóloga del Hospital Privado de Comunidad, llevó tranquilidad y pidió evitar el pánico: “Es una enfermedad endémica en nuestro país. Esto significa que hay casos todos los años y que no estamos frente a un brote ni a un aumento inusual”.
En diálogo con El Marplatense, la especialista explicó que “la principal vía de transmisión es ambiental” y no el contacto directo con el animal. “El virus se transmite por la inhalación de aerosoles cargados con partículas virales que provienen de la saliva, la orina o las heces de roedores infectados, especialmente el ratón colilargo”, detalló.
Michelud remarcó que el riesgo no se limita a zonas rurales o serranas. “No es algo exclusivo del campo o del monte. Puede ocurrir en galpones, leñeras, cabañas o sectores de la casa que estuvieron cerrados mucho tiempo”, señaló, y agregó: “El problema aparece cuando se levanta polvo en lugares donde hubo roedores”.
En ese sentido, recomendó medidas básicas de prevención: “Antes de ingresar a un lugar cerrado por mucho tiempo hay que ventilar al menos 30 minutos, humedecer el ambiente y limpiar con agua y lavandina. Lo que hay que evitar es barrer en seco, porque ahí es donde el virus puede ingresar por vía respiratoria”. También insistió en “no manipular roedores ni vivos ni muertos”.
Sobre los síntomas, la infectóloga aclaró que al inicio son difíciles de identificar: “Se presenta como un cuadro febril inespecífico, con fiebre, escalofríos y sudoración, síntomas que pueden confundirse con muchas otras enfermedades”. El dato clave, subrayó, es el antecedente de exposición: “Sin ese dato, es muy difícil sospechar hantavirus”.
El período de incubación puede ser prolongado. “Puede ir desde una semana hasta 40 o 45 días. No es una enfermedad que se manifieste de un día para el otro, por eso muchas veces la persona no asocia los síntomas con el contacto de riesgo”, explicó. En los casos más graves, advirtió, “puede aparecer el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, que requiere terapia intensiva, aunque no es la forma más frecuente”.
Ante fiebre y antecedentes de riesgo, Michelud fue clara: “Hay que consultar de inmediato en una guardia y decirle al médico que hubo una posible exposición. Si no se comunica ese dato, no se llega al diagnóstico”. Y concluyó: “Informar, limpiar correctamente y ventilar son medidas simples que reducen fuertemente el riesgo”.

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