Ferrari y su primer auto eléctrico: las acciones se desplomaron tras una ola de críticas
La presentación del Luce, el primer modelo 100% eléctrico de Ferrari, desató cuestionamientos en redes sociales y provocó una fuerte caída bursátil en Milán y Nueva York.
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La histórica marca de automóviles de lujo atraviesa horas turbulentas tras la presentación oficial del Luce, su primer vehículo completamente eléctrico. El nuevo modelo fue lanzado el domingo en Roma, pero lejos de generar entusiasmo, despertó críticas entre fanáticos, empresarios y figuras del automovilismo.
Las repercusiones no tardaron en trasladarse a los mercados. Las acciones de la marca italiana cayeron un 8,37% en la Bolsa de Milán y retrocedieron otro 5,26% en Nueva York, en medio de dudas sobre el rumbo de la compañía y su estrategia de electrificación.
Las redes sociales se llenaron de memes y cuestionamientos al diseño del vehículo. Uno de los más duros fue Luca di Montezemolo, ex presidente de Ferrari, quien aseguró que esperaba “que al menos retiren el Cavallino Rampante de ese auto”.
También se sumaron críticas políticas y deportivas. El viceprimer ministro italiano Matteo Salvini afirmó que el modelo “no se parece en nada a un Ferrari”, mientras que Flavio Briatore ironizó al señalar que “los chinos no lo copiarán”.
Desde el sector financiero también aparecieron cuestionamientos. El director de investigación del fondo AIR Capital, Pierre-Olivier Essig, comparó el vehículo con “una mezcla entre un Honda Accord EV y un Tesla 3”, y consideró que Ferrari intenta “imitar el diseño de Apple”.
Pese al revuelo, las autoridades de la marca intentaron respaldar el lanzamiento. El presidente de Ferrari, John Elkann, y el CEO Benedetto Vigna visitaron al papa León XIV en Castel Gandolfo para presentarle el nuevo vehículo. El pontífice incluso se sentó al volante, preguntó por la velocidad máxima —más de 310 km/h— y bendijo el automóvil.
La polémica llega en un momento sensible para la industria automotriz europea, que enfrenta una creciente presión de las marcas chinas y la necesidad de acelerar la transición hacia los autos eléctricos sin perder identidad ni mercado.
Fuente: El Economista

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