Escándalo en la Legislatura bonaerense: amplían las imputaciones a los detenidos por abuso sexual
La fiscal que encabeza la investigación sumó nuevos cargos contra dos empleados del Senado provincial, tras la declaración de nuevas víctimas que relataron abusos cometidos incluso dentro de dependencias oficiales.
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La causa judicial que sacude a la Legislatura bonaerense sumó en las últimas horas un nuevo y grave capítulo. La fiscal Ana Claudia Roche resolvió ampliar las imputaciones contra Nicolás Rodríguez y su pareja, Daniela Silva Muñoz, ambos empleados del Senado bonaerense, quienes permanecen detenidos y son acusados de liderar una estructura de características sectarias dentro del ámbito legislativo.
La decisión se tomó luego de que dos nuevas víctimas prestaran declaración, aportando testimonios que describen abusos sexuales reiterados y prácticas de sometimiento físico y psicológico. Según trascendió, los nuevos elementos probatorios indican que los hechos no solo habrían ocurrido en ámbitos privados, sino también en despachos de la Cámara Alta, en pleno centro de La Plata.
De acuerdo con fuentes judiciales, la fiscalía analiza ahora si existió una red de encubrimiento que involucró a funcionarios de mayor jerarquía, a partir de los lugares donde se habrían cometido algunos de los abusos y del acceso institucional de los imputados.
Una estructura de captación y sometimiento
El dictamen judicial sostiene que las víctimas eran captadas mediante un ardid de tipo “guía espiritual” o “mesiánico”, para luego ser sometidas a vejaciones físicas y abusos sexuales. En ese marco, resultaron claves las pruebas obtenidas de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos, que permitieron avanzar en la ampliación de la acusación.
Respecto del rol de Silva Muñoz, la imputación señala que lejos de proteger a las integrantes del grupo, cumplía una función activa en la captación y el sometimiento psicológico de las jóvenes. La Justicia remarcó que su participación fue necesaria para sostener el entramado de abusos.
Actualmente, el expediente reconoce cuatro víctimas formalmente identificadas —dos en una causa iniciada en 2019 y otras dos incorporadas en 2025—, aunque los investigadores estiman que el número real de mujeres atacadas podría ser mayor. Los hechos fueron encuadrados como abuso sexual con acceso carnal agravado por el daño en la salud mental, privación ilegal de la libertad y violación de domicilio.
Ritos, castigos y una lógica sectaria
Los testimonios coinciden en la existencia de rituales de castigo físico, como laceraciones y caminatas sobre fuego, que tenían como objetivo anular la voluntad de las víctimas. En esa línea, la investigación profundiza ahora sobre la posible responsabilidad de otros niveles del Senado bonaerense.
Según consta en la causa, los primeros episodios denunciados se remontan a 2015, cuando una joven de 18 años fue contactada por Rodríguez en ámbitos académicos y políticos bajo la promesa de una pasantía. A partir de 2016 y 2017, los abusos se habrían vuelto sistemáticos, con la consolidación de una presunta organización denominada “Orden de la Luz”.
Dentro de esa estructura, Rodríguez era presentado como una figura con rasgos sobrenaturales, bajo el nombre de “KIEI”, mientras que Silva Muñoz actuaba como guía espiritual o “sensei”. Las víctimas relataron controles permanentes, amenazas y comunicaciones con lenguaje codificado, lo que, para la Justicia, refuerza la hipótesis de una organización planificada y no de hechos aislados.
La causa continúa en plena etapa investigativa y no se descartan nuevas imputaciones a medida que avancen las pericias y se incorporen más testimonios.
Fuente: DIB

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