EMSUR, microbasurales, gestión y comunicación bajo la lupa en Mar del Plata
Microbasurales, la bandera “sublimada” y un nuevo hecho pone al ente municipal nuevamente en el centro del debate. La gestión Martínez – Beneito sigue en el ojo de la tormenta.
:format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/01/_1.jpeg)
Mar del Plata sigue enfrentando un problema estructural que impacta de lleno en la salud pública, el ambiente y la convivencia urbana: la proliferación de microbasurales en distintos barrios de la ciudad. Pese a los anuncios de ordenamiento y control que el ente muestra con videos en redes sociales, vecinos advierten que durante la gestión de Daniel Martínez y Cristian Beneito al frente del Ente Municipal de Servicios Urbanos (EMSUR) la situación no sólo persiste, sino que en algunos sectores se agravó.
Uno de los casos más alarmantes se registra en la cancha de Mitre, un espacio al que acuden niños y adolescentes para realizar actividades deportivas y recreativas. Lejos de ofrecer condiciones mínimas de seguridad e higiene, el predio aparece repleto de residuos, con bolsas rotas, restos orgánicos, presencia de ratas y olores nauseabundos, según relataron vecinos.
:format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/01/2.jpeg)
:format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2026/01/1.jpeg)
Inmediaciones de la cancha de Mitre.
La escena no es aislada. En barrios como Las Canteras, Lomas del Golf, Libertad, 9 de julio, vecinos denunciaron esquinas convertidas en basurales improvisados, veredas ocupadas por desechos y terrenos baldíos que funcionan como depósitos. En zonas céntricas y residenciales se repite la misma postal: colchones, ramas, restos de poda, electrodomésticos en desuso y bolsas acumuladas durante días. Los anuncios oficiales y campañas en redes sociales que muestran a Martinez y Beneito cual “actores de reparto” “juntando” la basura por la ciudad, y donde prometen limpieza y gestión eficiente, contrastan con una realidad cotidiana marcada por la falta de controles sostenidos y respuestas concretas.
Los microbasurales no son un problema menor, favorecen la proliferación de roedores y otros vectores, contaminan, y afectan especialmente a niños y adultos mayores. Además, deterioran espacios públicos profundizando la sensación de abandono en el Partido de General Pueyrredon.
En ese contexto, los reclamos vecinales se acumulan: planes de saneamiento permanentes, mayor control, sanciones efectivas para quienes arrojan residuos y campañas de educación ambiental.
La discusión volvió a escalar con un nuevo episodio de controversia que puso en el centro de la escena al EMSUR. Su presidente, Daniel Martínez, publicó en redes sociales un video en el que se lo ve disparando contra una figura con forma humana, acompañado por la frase: “Preparándome en pos de ordenar el espacio público”.
La publicación se viralizó rápidamente y generó críticas transversales por el tono y el mensaje, considerados inapropiados para un funcionario cuya responsabilidad central es la higiene urbana y el cuidado de los espacios públicos.
Mientras algunos defienden el derecho del funcionario a expresarse en redes, otros advierten que el estilo comunicacional personalista y la exhibición de prácticas polémicas están desfasados del perfil institucional que se espera de la conducción del ente.
Esta polémica se sumó a la discusión por la bandera “sublimada” instalada en el Golf, cuestionada por sectores políticos y vecinos que la interpretaron como una acción con impacto simbólico, pero escasa relación con las urgencias ambientales y de limpieza que atraviesa la ciudad.
Para muchos marplatenses, el problema no es sólo la acumulación de basura, sino la falta de un rumbo claro.
Mientras los microbasurales continúan creciendo y espacios como la cancha de Mitre permanecen en estado crítico, el debate público parece desplazarse hacia gestos y mensajes que poco tienen que ver con las prioridades reales. La imagen de un espacio deportivo cubierto de residuos y ratas se convierte, una vez más, en un símbolo incómodo de una ciudad que sigue esperando respuestas urgentes y efectivas.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión