Emiliano Giri sobre emprender, inversiones y tecnología: “O te adaptás o quedás afuera”
Integrante de la empresa Ripsa, contó cómo nació y cómo fue el desarrollo que los llevó a instalarse en 14 provincias. Habló de aquello que necesita la ciudad para expandirse.
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Emiliano Giri es quinta generación de marplatenses: su bisabuelo materno vino en el barco con Pedro Luro. “Eso te marca. Te da identidad. Cuando tuvimos la oportunidad de emprender como empresa familiar, decidimos hacerlo en Mar del Plata y poner toda la cabeza acá”, comentó en diálogo con El Marplatense en Verano por Radio Mitre MDP. Con la empresa Ripsa se expandieron y finalmente llegaron a 14 provincias del país.
El empresario recordó aquel comienzo como “muy arriesgado”, porque en ese momento no existía el cobro extra-bancario en la Argentina. Fue un primo de la familia el que vio que alguien pagaba un servicio en una pizzería de Estados Unidos y pensó que eso podía funcionar acá, se lo transmitió al padre de Emiliano y comenzó todo: “Así nació la empresa. Arrancamos en una oficina frente a la Plaza del Agua. El primer centro de cobro fue una estación de servicio en Moreno y La Rioja, que sigue funcionando hasta hoy. A partir de ahí empezamos a expandirnos”.
Ripsa creció en Mar del Plata y luego se extendió a Tandil, Olavarría y más territorios, siempre con una mirada local y regional. “Con tecnología muy limitada, arrancamos cuatro personas: el gerente, una administrativa, mi hermano y alguien más. Hoy somos entre 120 y 130 personas”, señaló el empresario.
-Muchas veces el contexto argentino desalienta la expansión. ¿Por qué decidieron crecer igual?
Porque en Argentina nunca es el momento. Siempre hay una excusa. Nosotros estuvimos 15 años sin ganar dinero. Quince años reinvirtiendo todo. Cuando el volumen empezó a cambiar la ecuación, pudimos nacionalizarnos. Hoy estamos en 14 provincias, pero eso también te obliga a pensar el futuro. Nuestro negocio nació como una solución de cercanía, de pago presencial. Pero la digitalización nos obligó a desarrollar botones de pago, portales web, QR. O te adaptás o quedás afuera.
-¿Cómo fue ese proceso de adaptación tecnológica?
Reestructuramos el área de sistemas, incorporamos ingenieros jóvenes con otra mirada, complementando a los que ya estaban y conocían el negocio tradicional del código de barras. Hoy convivimos con ambos perfiles.
-¿La digitalización y las billeteras virtuales son una amenaza o una oportunidad?
La digitalización es imparable. Mercado hay para todos, pero o te subís o te quedás afuera. Nosotros tenemos 30 años de trayectoria: la gente sabe que paga y que el pago se acredita. Y si hay un problema, hay respuesta. Muchas billeteras van a desaparecer o fusionarse. La competencia es feroz y muchas funcionan con fondos de inversores. El día que esos inversores pidan rentabilidad y no solo usuarios, veremos cuántas quedan. No es competencia desleal, es competencia. Mientras tengan fondos, funciona. El problema es cuando se corta.
Empresa en constante expansión, Giri mira el futuro de Ripsa atado de la inevitable variable tecnológica. “Estamos trabajando fuerte en QR para empresas de servicios y también explorando mercados externos. Estoy viajando a Brasil y a Mozambique, un país en el que se generó una oportunidad interesante por un proceso de modernización del Estado. Nos convocaron por contactos, hicimos reuniones virtuales y estamos evaluando llevar nuestro know-how allá.
-¿Qué condiciones son necesarias para que haya más inversión, especialmente en Mar del Plata?
La ciudad tuvo un reposicionamiento muy positivo. Hoy no lidera los rankings de desempleo, y eso no es casualidad. Hay una actitud del municipio de facilitar la inversión y de posicionar la ciudad. Eso hace que, cuando alguien toma una decisión, Mar del Plata aparezca en el radar. Hubo una decisión política clara. Guillermo Montenegro militó la apertura de la ciudad, fue a Buenos Aires, generó vínculos. Hoy tenés cadenas que antes eran impensadas. Se amplía el Parque Industrial, hay parques logísticos, creció la construcción, el turismo joven, los eventos. Hubo una estrategia.
-¿Qué rol juegan los factores laborales e impositivos?
La reforma laboral es imprescindible. No hay que discutirlo demasiado. La inteligencia artificial ya está cambiando todo. No podemos seguir con convenios de hace 60 años. Hoy una persona bien formada con IA reemplaza varios puestos, en parte por los costos laborales y la industria del juicio. El que termina destruido no es el gran empresario, es el pequeño comerciante. Si no cambiamos esa lógica, las empresas no van a querer expandirse ni contratar más gente.
-¿Eso puede ayudar a combatir la estacionalidad y el desempleo histórico de la ciudad?
Sí. Con capacitación, con nuevas industrias y con un marco más cuidado para el que invierte y genera empleo. Mar del Plata necesita ese impulso, y la Argentina también. Sin industria del juicio laboral, las empresas van a volver a animarse a crecer. Porque cuando te dicen que no hay que expandirse, muchas veces es por miedo a esos “pepinazos”.

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