El uso de perros y gatos en la vía pública reabre el debate sobre el maltrato animal
La práctica, visible en Europa y también en Argentina, genera preocupación por las condiciones en que permanecen y la falta de controles.
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El uso de perros y gatos para pedir dinero en la vía pública, una práctica cada vez más visible en grandes ciudades de Europa, también encuentra eco en Argentina, donde genera preocupación entre organizaciones proteccionistas y especialistas en bienestar animal.
Aunque muchas de estas situaciones se dan en contextos de vulnerabilidad social, el eje del debate pasa por el estado en el que se encuentran los animales. En algunos casos, pasan horas en la calle, expuestos al clima, al ruido y al tránsito, lo que puede afectar su salud física y emocional.
En el país, el tema no está específicamente regulado como práctica en sí, pero sí entra dentro del marco de la Ley 14.346, que penaliza el maltrato animal. La normativa establece que infligir sufrimiento, no alimentarlos correctamente o someterlos a condiciones inadecuadas puede ser considerado delito, con penas de hasta un año de prisión.
Esto implica que, si un animal es utilizado para pedir dinero en condiciones de descuido, explotación o sufrimiento, la situación puede ser denunciada y judicializada.
Desde organizaciones animalistas señalan que en ciudades como Buenos Aires, Córdoba o Rosario ya se detectan casos similares a los de Europa, aunque con menor visibilidad mediática. También advierten sobre posibles situaciones más graves, como el uso sistemático de animales para generar ingresos o incluso la sospecha de redes organizadas, algo que aún es difícil de comprobar.
Al mismo tiempo, remarcan que no todos los casos son iguales. Hay personas en situación de calle que conviven con sus animales y los cuidan, lo que complejiza el análisis y evita generalizaciones.
El debate, tanto en Europa como en Argentina, pone sobre la mesa una discusión incómoda: cómo abordar la pobreza sin desatender el bienestar animal. En ese cruce, especialistas coinciden en que hacen falta más controles, políticas públicas y campañas de concientización para evitar que los animales terminen siendo una herramienta para generar dinero.

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