El productor Pablo Baldini aseguró que por las crisis “la gente dejó de consumir entretenimiento”
Sobre la temporada dijo que “creo que es peor” que la anterior. Y señaló que la industria del entretenimiento requiere del control del Estado y de regulaciones que aporten seguridad.
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La experiencia del productor de espectáculos Pablo Baldini es un buen termómetro para medir la realidad de la temporada marplatense, entendiendo estos meses como la vara que servirá para analizar los meses que vendrán en la ciudad. Y la reflexión que dejan estos primeros días de enero no es la más positiva según su punto de vista: “El público que puede salir no es tan amplio. Este verano no va a ser como el anterior. No me animo a decir que estamos un 15 o 20% abajo. Creo que es peor. Si el verano no es bueno, el invierno tampoco”.
En diálogo con El Marplatense en Verano, por Radio Mitre MDP, el empresario marplatense confió que “todos tenemos esperanza en una estabilidad política”, pero señaló que “la producción y el consumo no se recuperaron, y eso tarda. Lo primero que deja de consumir la gente es el entretenimiento. Las fiestas tienen mucho furor, son muy buenas, pero no son conciertos. Es otro clima. No hay tantas bandas convocantes este año”.
Baldini celebró la política que consiguió el regreso de un turismo joven a la ciudad, pero remarcó que “Mar del Plata no es solo eso”. Y aseguró que hace falta una mirada más amplia que atraiga otros segmentos: “Está el turismo sindical, el turismo popular, el turismo genérico. La ciudad se vacía después del 21 de enero. Creo que este verano perdimos terreno. Porque la gente no recuperó el consumo. Vive en la urgencia del día a día: cómo comer, cómo asistir”.
Con una mirada bastante pesimista sobre el avance de la temporada, expresó que cuando la gente sale de vacaciones “cuida mucho el bolsillo: no consumen afuera, consumen en el departamento”. Y confió que “hay más argentinos en las playas brasileñas que brasileños. Eso tiene que ver con infraestructura. Mar del Plata hoy no está compitiendo con muchas plazas”.
Más allá de esta situación relacionada con lo económico, aseguró que Mar del Plata es una buena plaza para producir espectáculos. “Mar del Plata, con tantos eventos que tiene, creció muchísimo. El municipio está avanzado, no solo por esta gestión sino por las anteriores. Hay una ordenanza específica para eventos masivos. Hay controles entre todas las áreas: Inspección General, Bomberos, Policía. Hay reuniones previas con la Policía de la Provincia, con el municipio. Hacemos reuniones protocolares en el COM. Eso está aceitado hace más de diez años”.
Pero alertó: “No hay que soltar eso. Están ocurriendo eventos donde productoras nuevas, tiqueteras nuevas, artistas nuevos producen sin control o sin el control del Estado. Y el control del Estado tiene que estar presente”.
Así se refirió a las fiestas clandestinas, pero también a otro tipo de eventos. “Hoy entrás a Instagram y cualquiera te vende una tiquetera, te arma un show, te produce un evento. Le ponen ‘fest’ y con eso parece que ya está todo hecho. La ordenanza especifica que no importa quién haga el evento: tiene que estar producido por un técnico. Eso lo pusimos los productores en la ordenanza. Hubo muchos eventos el año pasado que para mí no fueron adecuados. Los eventos merecen control. Los medios están, la gente que sabe está”, amplió.
De todos modos, agradeció los cambios en la industria del entretenimiento, que está acompañada de normativas que rigen y controlan. “Lo que pasó con Cromañón, que parece lejano pero no lo es tanto, marcó un antes y un después en la profesionalidad de las empresas que hacían eventos. Los managers tuvieron que ser managers. Antes muchas veces eran un amigote. No era una función profesional. Eso después tomó otro vuelo”.
De todos modos, y ante un panorama que no parece el ideal, Baldini reconoció que sigue produciendo eventos porque “amo la ciudad” y “cuando digo que voy a hacer menos cosas, hago más. Me gusta dar trabajo”. Tras asegurar que Mar del Plata “es la mejor ciudad del mundo”, reconoció que no se están teniendo eventos de la dimensión del pasado, lo que adjudicó a una falta de decisión política: “Otras ciudades ponen dinero para traer eventos deportivos”.
El empresario consideró igualmente que siempre hay lugar para sueños, y hasta utopías: “Siempre sueño con cosas medio utópicas. Que Peñarol y Quilmes tengan su estadio de básquet, que Aldosivi y Alvarado tengan su estadio de fútbol, que haya proyectos que nos unan como comunidad. Hay esperanza. Hay empresarios, artistas, ideas. Falta que se nuclee todo eso”.

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