El “poder oculto” en la política local
La apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante de General Pueyrredon estuvo marcada por la tensión y fuertes acusaciones.
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La política local de Mar del Plata volvió a ser noticia tras las declaraciones de Mariana Cuesta, presidenta del bloque de Unión por la Patria, en el marco de la elección de autoridades del Concejo Deliberante.
El entrante período legislativo comenzó con un fuerte debate sobre la distribución de cargos dentro del cuerpo deliberativo. Lo que tradicionalmente se resolvía con acuerdos internos entre bloques, esta vez derivó en una controversia abierta que, según Cuesta, tiene raíces más allá del ámbito local.
Mariana Cuesta apuntó directamente contra, el ahora diputado provincial, Alejandro Rabinovich, figura clave en la gestión municipal durante los seis años del gobierno de Guillermo Montenegro y con fuerte incidencia en la elaboración de políticas locales. Rabinovich supo desempeñarse, en los primeros años de gestión, como coordinador del gabinete previo a asumir como senador provincial. Pese a ello, nunca se alejó de la definición de las políticas municipales.
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La concejal denunció que una “orden externa” (que no provino del intendente ni de los propios concejales) terminó por frenar la restitución de la Vicepresidencia Primera que, según la oposición, debía corresponderle por tradición democrática.
“Tienen miedo a no obedecer”, lanzó Cuesta dirigiéndose al oficialismo, en alusión a un supuesto temor de los ediles a contrariar las directivas de lo que llamó un “poder oculto”. La oposición había logrado un consenso para reasignar la vicepresidencia, pero un cambio de último momento modificó el rumbo de la votación.
Durante su intervención, la concejal sostuvo que la actual dirigencia local se muestra “domesticada”, con una “correa cada vez más corta”, y llamó tanto al presidente del Concejo, Emiliano Recalt, como al intendente Agustin Neme a “animarse a hacer lo que corresponde” si realmente desean ejercer sus roles con autoridad propia.
Otros bloques de la oposición, como Acción Marplatense y el Frente Renovador, se manifestaron en términos similares, advirtiendo que la ratificación de las autoridades sin consenso pone en riesgo prácticas democráticas que, sostienen, se venían respetando desde hace más de cuatro décadas.
Mientras tanto, el oficialismo optó por mantener silencio durante la votación de autoridades del Concejo, que se resolvió con la mayoría automática de sus bancas, dejando claro que la fractura entre las fuerzas políticas no solo se visualiza en discursos, sino también en la distribución de poder dentro del Concejo.
Más allá de los cruces políticos y las acusaciones, se plantea una discusión más amplia sobre la autonomía de los representantes locales y la influencia de actores externos en decisiones que, por tradición y práctica, deberían dirimirse en el ámbito deliberativo municipal.

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