El Gobierno acepta retoques en la reforma laboral, pero busca blindar el cambio en Ganancias
En la antesala de las sesiones extraordinarias, el oficialismo admite que hará concesiones para destrabar la ley, aunque se mantiene firme en el artículo que modifica el Impuesto a las Ganancias. La presión de los gobernadores y una negociación al límite.
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En la antesala de las sesiones extraordinarias, el oficialismo admite que hará concesiones para destrabar la ley, aunque se mantiene firme en el artículo que modifica el Impuesto a las Ganancias. La presión de los gobernadores y una negociación al límite.
En la previa del inicio de las sesiones extraordinarias, el Gobierno nacional ajusta su estrategia legislativa con la reforma laboral como eje central del temario. En la mesa política que responde al presidente Javier Milei reconocen que el proyecto podría sufrir modificaciones durante su tratamiento en el Congreso, aunque evitan precisar qué artículos estarían dispuestos a ceder. La prioridad, repiten, es proteger los puntos considerados estructurales.
En Casa Rosada aseguran contar con los votos necesarios para aprobar la mayor parte del articulado, pero admiten que el foco del conflicto está puesto en la reducción del Impuesto a las Ganancias para sociedades. La medida impacta de lleno en la recaudación provincial y despertó resistencias incluso entre gobernadores aliados. “Está difícil, pero seguimos buscando una salida”, reconoció una fuente del oficialismo, que cuestionó la postura de las provincias por priorizar los ingresos fiscales por sobre el alivio impositivo a las empresas.
La mesa política se reúne semanalmente para evaluar alternativas que permitan sostener el esquema diseñado por el ministro de Economía, Luis Caputo, sin poner en riesgo la sanción de la ley. En ese marco, el Gobierno admite que, si no hay acuerdo con los gobernadores, el artículo de Ganancias podría convertirse en un obstáculo serio para el avance de la reforma. “Necesitamos arreglar, si no, puede quedar afuera”, deslizó otro interlocutor de la negociación.
Puertas adentro, el tono hacia las provincias es crítico. Desde el oficialismo acusan a varios mandatarios de “pedir sin ayudar a achicar el Estado” y, al mismo tiempo, detectan una fuerte desconfianza hacia las promesas del Ejecutivo. Aun así, la línea oficial es clara: la primera parte de la ley no se toca y, en caso de cambios, serán menores y sin alterar el espíritu del proyecto.
Las diferencias también atraviesan al propio Gobierno. Mientras el ala más dura impulsa insistir con temas sensibles que quedaron fuera del Presupuesto 2026 —como discapacidad, universidades, coparticipación y subsidios—, los negociadores más moderados advierten que no están los votos y recomiendan evitar nuevas derrotas políticas. Con el tablero en movimiento, el oficialismo encara febrero con tiempos ajustados y la mira puesta en ordenar apoyos para que la reforma laboral llegue al recinto con el menor costo posible.

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