El análisis de Adolfo del Cueto Aramburu sobre el impacto de la política en los mercados financieros
Ante la volatilidad generada por la política global en 2026, el especialista propone mitigar riesgos mediante carteras diversificadas, consistencia institucional y una asesoría transparente que priorice la resiliencia patrimonial sobre las reacciones impulsivas.
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En un entorno donde cada decisión pública se traduce en señales para el capital, Adolfo del Cueto Aramburu, referente en asesoría patrimonial y mercados, advierte que la política se ha convertido en uno de los principales catalizadores de volatilidad y reasignación de portafolios. Su lectura pone el foco en México y América Latina, sin perder de vista el “termómetro” que sigue marcando el ritmo global: Estados Unidos y sus variables macro, fiscales y de tasas.
Explica que el impacto político en los mercados rara vez opera como un evento aislado. Normalmente aparece como una cadena de reacciones: expectativas sobre crecimiento e inflación, cambios en la percepción de riesgo, ajustes de tasa, movimientos de divisas y, finalmente, rotación entre activos (renta fija, renta variable, commodities y alternativas).
En esa secuencia, el reto para el inversionista no es “adivinar” el resultado político, sino entender cómo se transmite a precios y construir resiliencia sin caer en decisiones impulsivas.
En 2026, el panorama global se perfila como una fase de normalización con crecimiento moderado. El escenario descrito por del Cueto sitúa a los mercados en una transición donde la política puede influir de forma directa sobre inflación, condiciones financieras y primas de riesgo.
Política y mercados: el mecanismo que mueve precios
El análisis parte de una idea sencilla: la política mueve mercados porque altera tres variables que el capital valora constantemente: reglas, costos y confianza.
• Reglas: cambios regulatorios, incentivos sectoriales o nuevos criterios de supervisión pueden beneficiar o castigar industrias completas.
• Costos: decisiones que afectan la inflación (energía, aranceles, gasto público) se reflejan en tasas y valuaciones.
• Confianza: cuando el entorno político reduce certidumbre, el mercado exige mayor compensación por riesgo y reacomoda posiciones.
Del Cueto insiste en que, para México, el punto clave es que los mercados no solo observan “el anuncio”, sino la consistencia: capacidad de ejecución, estabilidad institucional, claridad en las prioridades y señales de disciplina. Sin necesidad de asumir números específicos, su enfoque destaca que el capital internacional suele reaccionar primero en tipo de cambio, curvas de tasas y flujos; después, en valuaciones y apetito por riesgo.
Estados Unidos como eje: tasas, inflación y el ángulo fiscal
En el marco global, del Cueto considera que la trayectoria de Estados Unidos sigue siendo determinante, especialmente por el vínculo entre política, inflación y tasas. Para 2026, se plantea un crecimiento estadounidense resiliente y un proceso de normalización de tasas más gradual, condicionado por el comportamiento del mercado laboral y la persistencia inflacionaria.
En su lectura, el componente político se filtra por dos canales con peso estructural:
1. Inflación y aranceles: el balance entre presiones estructurales e impactos arancelarios puede mantener la inflación por encima de la meta, lo que obliga a calibrar recortes de tasa con cautela.
2. Déficit y sostenibilidad fiscal: la discusión política sobre gasto, endeudamiento y disciplina fiscal influye en el costo de financiamiento y en la sensibilidad del mercado a episodios de incertidumbre.
En este contexto, la política no solo “mueve la noticia”, también mueve la estructura: expectativas de mediano plazo, credibilidad de instituciones y percepción de sostenibilidad.
Efectos en México y LATAM: divisas, commodities y sensibilidad al riesgo
Para América Latina, del Cueto Aramburu describe un escenario donde las monedas pueden beneficiarse si el dólar se mantiene relativamente estable y con sesgo moderadamente bajista. Eso, siempre que el mercado perciba resiliencia macro y orden fiscal en las economías locales.
En commodities, su análisis enfatiza el doble filo político:
• Petróleo: tensiones geopolíticas pueden generar presiones transitorias al alza. Sin embargo, el escenario proyecta una trayectoria descendente en 2026 por condiciones de oferta y demanda, lo que reordena expectativas para economías productoras.
• Oro: ante incertidumbre geopolítica y un contexto de tasas en ajuste, el oro mantiene su papel como refugio. Esto vendrá apoyado por compras institucionales y la búsqueda de cobertura frente a escenarios políticos cambiantes.
Para México, estos vectores externos podrían convertirse en “condiciones de contorno” para decisiones internas: los mercados tienden a penalizar la ambigüedad y a premiar la consistencia. Por eso, su recomendación no es “operar la política”, sino diseñar portafolios que puedan navegarla.
El ángulo de la confianza: asesoría sin conflicto y transparencia como ventaja
Al hablar de política y mercados, del Cueto lleva la discusión al terreno práctico: en ambientes polarizados o inciertos, el inversionista necesita claridad sobre incentivos, riesgos y objetivos. Por eso, insiste en el valor de un modelo de asesoría libre de conflicto de interés, donde el incentivo esté alineado con el cliente y no con la colocación de productos.
Ese enfoque se complementa con una idea central en su narrativa: la confianza no se exige; se gana. En periodos donde el “ruido” político incrementa, la disciplina se sostiene con procesos: explicación pragmática, desglose transparente de honorarios, justificación de decisiones y comunicación constante.
La personalización real no se limita a elegir entre perfiles genéricos; implica construir portafolios desde cero, considerando objetivos, restricciones, horizontes y circunstancias particulares, especialmente en patrimonios familiares y estructuras transfronterizas.
Tecnología para leer el riesgo político (sin caer en la reacción)
Otra dimensión del análisis es la capacidad de las firmas para convertir incertidumbre política en gestión preventiva. Del Cueto destaca que la tecnología se volvió un componente crítico para monitoreo continuo, gobernanza de datos y simulación de escenarios, con el fin de reaccionar a tiempo sin sacrificar rigor.
En su planteamiento, el uso de analítica avanzada permite evaluar concentraciones, desbalances y exposiciones geográficas o por clase de activo; mientras que la integración de plataformas y controles de seguridad reduce riesgos operativos y reputacionales en un entorno de mayor sofisticación digital.
La conclusión es clara: cuando la política eleva el nivel de sorpresa, la ventaja no está en predecir titulares, sino en tener visibilidad, métricas y procesos para decidir con frialdad.
Alternativos: diversificación frente a ciclos políticos
Del Cueto también aborda el rol de inversiones alternativas como herramienta de diversificación para inversionistas calificados, especialmente cuando la volatilidad política presiona activos tradicionales. Señala que estas estrategias pueden contribuir a reducir correlación con el mercado accionario, añadir diversificación y mitigar movimientos abruptos.
En el caso inmobiliario, su lectura se concentra en la importancia de la selección del gestor, la transparencia y la estructura. Destaca esquemas con reportes periódicos, estados financieros auditados y administración externa como elementos que fortalecen la gobernanza en contextos inciertos.
Trayectoria regional y visión de largo plazo
Finalmente, del Cueto sitúa este análisis en una historia de construcción paciente. En su narrativa, la experiencia de Bulltick en la región refuerza una filosofía que cobra especial relevancia cuando la política incrementa el riesgo: no hay caminos cortos, y la resiliencia se edifica con bases sólidas, cultura de equipo y enfoque en el cliente.

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