Delcy Rodríguez: entre el pragmatismo chavista y las amenazas de Trump
Para la Casa Blanca, el objetivo es claro: la salida definitiva del chavismo y el acceso a los recursos energéticos venezolanos.
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Venezuela ha despertado bajo un nuevo mando, Delcy Rodríguez, hasta ayer vicepresidenta, ha sido ungida por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y la cúpula militar como la figura encargada de una transición que se presenta, cuanto menos, eléctrica.
La designación de Rodríguez no es casual. En la lógica de una transición "dura", como señalan analistas locales, no se negocia con quien ostenta la superioridad moral, en este caso, la oposición liderada por María Corina Machado y el presidente electo Edmundo González Urrutia, sino con quien tiene la llave para apagar o encender el conflicto en las calles.
Su asunción ocurre bajo una sombra de sospecha internacional. Mientras que el ala más dura del régimen y las Fuerzas Armadas (FANB), encabezadas por Vladimir Padrino López, han jurado lealtad a la nueva presidenta interina, el poder real sigue fragmentado entre el chavismo armado y una sociedad que aguarda el reconocimiento de los resultados electorales del año pasado.
Desde los Estados Unidos, el tono no ha sido de diplomacia tradicional. El presidente Donald Trump lanzó una advertencia letal a la nueva mandataria: "Si no hace lo correcto, pagará un precio muy alto, probablemente más alto que el de Maduro", declaró en una entrevista con The Atlantic.
Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, han dejado entrever que la permanencia de Delcy Rodríguez es solo una ficha en un tablero de ajedrez donde Washington ya está moviendo las piezas para la "reconstrucción" total del país.
El ex presidente ecuatoriano Guillermo Lasso y otros líderes regionales han calificado la caída de Maduro como un "golpe mortal" al narcotráfico y al crimen organizado. Sin embargo, el desafío para Venezuela es evitar que la salida del dictador se convierta en un simple cambio de nombres.
Fuente: Infobae

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