Crisis en Venezuela: El deporte, otra víctima del vacío de poder tras la caída de Maduro
La vertiginosa captura de Nicolás Maduro a manos de fuerzas especiales de los Estados Unidos no solo ha provocado un sismo político en la región, sino que ha paralizado por completo la vida social en Venezuela.
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El deporte, histórico refugio y motor de propaganda en el país caribeño, se encuentra hoy en un limbo absoluto, con sus principales ligas profesionales suspendidas y un futuro institucional incierto.
Para el venezolano, el béisbol es mucho más que un deporte; es un termómetro social. La Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) se vio obligada a decretar la suspensión indefinida de su fase de Round Robin (postemporada).
La decisión se tomó tras la movilización de las fuerzas armadas y la incertidumbre en las calles. Franquicias históricas como los Navegantes del Magallanes y los Cardenales de Lara han desmovilizado a sus planteles, enviando a los jugadores a sus hogares ante la falta de garantías de seguridad.
La urgencia es máxima: el campeón venezolano debe definirse antes de finales de enero para participar en la Serie del Caribe. Cabe recordar que Venezuela ya había perdido la sede de este evento (trasladado a Jalisco, México), y esta nueva crisis pone en duda incluso la participación de un equipo representante de ese país.
En el ámbito del fútbol, la preocupación trasciende las fronteras. La Liga Futve tenía previsto su inicio para el 30 de enero, pero hoy nadie se atreve a confirmar esa fecha.
El problema escala a nivel continental, ya que la CONMEBOL sigue de cerca la situación de los equipos clasificados a copas internacionales:
- Copa Libertadores: Deportivo Táchira, Carabobo y UCV.
- Copa Sudamericana: Metropolitanos y La Guaira.
Si la inestabilidad persiste, es probable que la confederación obligue a estos clubes a mudar su localía a países vecinos, como Colombia o Brasil, para poder disputar sus encuentros.
Desde el punto de vista técnico, el parate representa una pesadilla para los preparadores físicos. Si la actividad se reanuda en el corto plazo, los atletas deberán enfrentar calendarios "asfixiantes" con:
- Dobles fechas de partidos para recuperar el terreno perdido.
- Recortes drásticos en el descanso, aumentando el riesgo de lesiones.
- Viajes relámpago y posibles cambios de sede a ciudades con menor conflictividad política.
Mientras el mundo observa el destino político de Caracas, el deporte venezolano aguarda en el vestuario. Las autoridades locales aseguran que evalúan la situación "minuto a minuto", pero la prioridad hoy no es el marcador, sino la seguridad nacional en un escenario de transición imprevisible.
Fuente: Infobae

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