Buscan eliminar los sellos de advertencia en alimentos y hay fuerte oposición de especialistas
La iniciativa también eliminaría restricciones a la publicidad de alimentos ultraprocesados y regulaciones en entornos escolares, en medio de cuestionamientos sobre sus efectos en el consumo y la salud pública.
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El Gobierno nacional envió al Congreso un proyecto para derogar la Ley de Etiquetado Frontal, con el objetivo de eliminar los octógonos negros en alimentos, reducir regulaciones y facilitar exportaciones, lo que generó el rechazo de unas 300 organizaciones científicas y académicas en todo el país.
La iniciativa, impulsada por el presidente Javier Milei junto al ministro de Salud Mario Lugones y el jefe de Gabinete Manuel Adorni, propone dejar sin efecto la Ley N°27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable.
Según los fundamentos oficiales, la medida busca reducir “limitaciones regulatorias y económicas” y avanzar en una armonización normativa con los países del MERCOSUR, especialmente en lo vinculado a la comercialización de alimentos y bebidas.
El proyecto apunta a eliminar los sellos de advertencia en productos con exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías, además de derogar restricciones a la publicidad dirigida a niños y adolescentes, el uso de personajes infantiles en envases y las regulaciones sobre entornos escolares saludables.
Desde el sector industrial, entidades como la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL) han cuestionado la ley vigente desde su implementación, señalando su escasa eficacia en indicadores sanitarios y su impacto negativo en la competitividad.
En contraposición, organizaciones científicas y académicas advirtieron que la eliminación del sistema implicaría “quitarle a la población una herramienta simple y efectiva para tomar decisiones informadas” sobre su alimentación.
Según datos citados por estos espacios, antes de la implementación del etiquetado frontal solo el 13% de la población comprendía adecuadamente la información nutricional tradicional. En cambio, tras la incorporación de los sellos, el 90% de las personas afirmó que le resultan útiles para identificar productos poco saludables, y más de la mitad modificó sus decisiones de compra en categorías como bebidas, yogures y galletitas.
Además, estudios difundidos por organismos como el Ministerio de Salud, UNICEF y FIC Argentina señalan que el etiquetado permitió reducir la percepción errónea de que ciertos productos ultraprocesados eran saludables.
Respecto al argumento oficial sobre el MERCOSUR, los especialistas remarcaron que los países del bloque cuentan con normativas similares o en discusión, que igualmente deben cumplirse para exportar productos.
Con información de DIB

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