Beneito, el EMSUR y una gestión bajo la lupa
En los últimos días, el debate público en el Partido de General Pueyrredon volvió a poner el foco en una tensión que se repite con frecuencia: la distancia entre la comunicación de la gestión municipal y el día a día de los vecinos.
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Dos hechos recientes, reavivaron la discusión: la permanencia de los microbasurales en el Partido de General Pueyrredon y la polémica por una bandera argentina “sublimada”, en la rotonda del Golf.
Ambos hechos se instalaron rápidamente en redes sociales, espacio que el Ente Municipal de Servicios Urbanos (EMSUR) utiliza habitualmente para difundir sus acciones.
En ese escenario, el subsecretario del ente, Cristian Beneito, se convirtió en una de las caras visibles de la gestión vinculada a la limpieza urbana y el mantenimiento del espacio público.
Beneito suele aparecer en publicaciones oficiales acompañando operativos de limpieza, recorridas barriales y tareas de saneamiento de microbasurales. Dicha imagen se repite de manera constante en los videos que desde el EMSUR publican en las redes oficiales, donde se lo ve al ex concejal supervisando los operativos de limpieza o “juntando” basura, oficiando como muchos dicen como “actor de reparto” a la hora de generar contenido para las redes.
Fotografías junto a cuadrillas municipales, anuncios de intervenciones puntuales y mensajes que destacan la respuesta a reclamos vecinales forman parte de una narrativa que busca mostrar a un EMSUR activo, presente en el territorio y atento a las demandas de los ciudadanos.
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Cristian Beneito, subsecretario del EMSUR en un video publicado en las redes sociales del ente.
Pese a ello, para gran parte de los vecinos, esa imagen no coincide con la realidad.
En distintos barrios de Mar del Plata y Batán, la acumulación de basura en la vía pública sigue siendo una postal frecuente: restos de poda, bolsas de basura, escombros y residuos a cielo abierto que se repiten en esquinas, descampados y espacios comunes.
Lejos de ser situaciones aisladas, los microbasurales aparecen como un problema crónico. Incluso después de operativos de limpieza, muchos puntos vuelven a estar sucia a los días, generando malos olores, presencia de roedores, riesgos sanitarios y una creciente sensación de abandono.
Para los vecinos, la falta de controles sostenidos y de políticas preventivas refuerza la idea de que las soluciones son parciales y temporales.
Esta distancia entre el relato y la realidad alimenta los reclamos por mayor supervisión territorial, controles efectivos y políticas de largo plazo que combinen limpieza, educación ambiental y sanciones concretas para quienes tiran basura de manera irregular.
En ese contexto, la polémica por la bandera argentina colocada en la rotonda del Golf funcionó como un detonante simbólico.
La imagen de una bandera que muestra sus colores solo de un lado y aparece blanca del otro se viralizó rápidamente y despertó críticas de vecinos y turistas que calificaron el episodio como un “papelón” y una muestra de desprolijidad.
La misma fue colocada y mostrada por el Ente Municipal de Servicios Urbanos (EMSUR). Daniel Martínez, titular del ente, publicó un video donde se observa la bandera “sublimada”.
Para muchos ciudadanos, la bandera mal confeccionada terminó funcionando como una metáfora: mientras se destinan esfuerzos a gestos simbólicos y comunicacionales, cuestiones básicas que afectan la calidad de vida siguen sin una solución definitiva.
El rol de Cristian Beneito dentro del EMSUR expone con claridad las dificultades de gestionar la limpieza urbana en un distrito atravesado por expectativas altas y resultados que, para una parte de la comunidad, resultan insuficientes.
La estrategia comunicacional oficial insiste en mostrar operativos, números y presencia en territorio, pero la experiencia cotidiana de los vecinos señala que eso no alcanza.
La persistencia de los microbasurales y episodios como el de la bandera sublimada profundizan la percepción de que existe un desfasaje entre prioridades institucionales y necesidades reales.

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