Bajo el lema "la Reserva se preserva" vecinos auto convocados vuelven a reclamar por playas públicas y naturales
La adjudicación de la Unidad Turística Fiscal (UTF) Playa Redonda, en Chapadmalal, volvió a poner en agenda el futuro de uno de los sectores costeros con mayor crecimiento del partido de General Pueyrredón. La iniciativa abre un escenario que combina inversión privada, planificación pública y la participación activa de la comunidad como ejes centrales para el desarrollo del lugar.
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La Municipalidad durante la gestión de Guillermo Montenegro confirmó la concesión del espacio. La propuesta ganadora contempla un canon anual de $90.000.000 y una inversión en infraestructura superior a los $2.500.000.000, con un plazo de concesión de 20 años y posibilidad de prórroga.
El proyecto busca poner en valor un área que hasta ahora no contaba con explotación comercial formal, incorporando servicios y mejoras en el espacio público. Entre las obras previstas se incluyen un spa, un restaurante y unidades de alojamiento, bajo un esquema que prioriza una “mínima intervención” para preservar el entorno natural característico de la zona.
En paralelo, la propuesta se inscribe en un contexto de crecimiento sostenido de Chapadmalal, una localidad costera que en los últimos años viene consolidándose como un polo turístico alternativo, con fuerte impronta natural y una identidad diferenciada respecto del centro marplatense.
Sin embargo, como suele ocurrir en procesos de transformación territorial, la iniciativa también generó inquietudes en sectores de la comunidad. Algunos vecinos manifestaron preocupaciones vinculadas al cuidado ambiental, el acceso público y el impacto de las construcciones proyectadas.
En ese marco, este 1° de mayo, la Asamblea por los Bienes Comunes de Chapadmalal llevó adelante un corte parcial sobre la Ruta Provincial 11 para visibilizar su postura frente a la situación. La manifestación se realizó a la altura de Playa Redonda, señalada por los participantes como la única playa del sector que aún no cuenta con explotación privada.
Lejos de plantear una dualidad, el escenario actual abre una oportunidad para fortalecer el diálogo entre los distintos actores involucrados. La experiencia demuestra que los desarrollos más sostenibles en el tiempo son aquellos que logran articular el impulso inversor del sector privado, la regulación y planificación del Estado, y la mirada cotidiana de quienes habitan el territorio.
En ese sentido, el desafío para Playa Redonda no solo pasa por la ejecución de obras o el cumplimiento de los pliegos, sino también por construir consensos que garanticen un equilibrio entre desarrollo turístico, preservación ambiental y acceso comunitario.

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