Avanzan los trabajos para instalar un nuevo cartel publicitario con cámaras de control en Juan B. Justo
Desde las primeras horas de este miércoles avanzan los trabajos de instalación de una nueva estructura publicitaria en la esquina de avenida Juan B. Justo y Marcelo T. de Alvear, uno de los corredores viales más transitados de Mar del Plata.
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La polémica por la concesión otorgada por Guillermo Montenegro para la explotación comercial de 3.926 espacios publicitarios en la vía pública, por un plazo de 10 años, sumó este miércoles un nuevo capítulo con la instalación de otra estructura de gran porte en un punto neurálgico de la ciudad. La medida, que ya había despertado fuertes cuestionamientos políticos y sociales, vuelve a quedar en el centro del debate.
El nuevo cartel fue emplazado sobre el carril con sentido hacia el Puerto, en una zona de alta circulación vehicular y máxima visibilidad. La estructura, construida en metal y chapa, aún no tiene la publicidad, aunque se espera que sea instalada en las próximas horas.
El dispositivo presenta similitudes con el cartel colocado días atrás en la intersección de Mitre y avenida Colón, una instalación que generó opiniones encontradas entre vecinos, comerciantes y automovilistas, principalmente por su impacto visual, su tamaño y la falta de información previa sobre los criterios de localización.
Según trascendió, el nuevo soporte formaría parte de una campaña publicitaria de gran escala impulsada por una compañía de telefonía, que en las últimas semanas incrementó de manera notoria su presencia en distintos puntos estratégicos de Mar del Plata, al amparo del contrato recientemente adjudicado.
Desde el Ejecutivo municipal se destacó que la estructura incorporará cámaras de control de velocidad vehicular, integradas al sistema urbano, una función que busca justificar la instalación más allá del uso estrictamente comercial. Sin embargo, para distintos sectores esta combinación de publicidad privada y control estatal no termina de disipar las dudas sobre el verdadero alcance y los beneficios del acuerdo.
La concesión otorgado por Guillermo Montenegro habilita a la Municipalidad de General Pueyrredon a disponer de hasta el 20% de los espacios para publicidad oficial, destinados a campañas e información de interés general. No obstante, la oposición advierte que ese porcentaje resulta escaso frente al volumen total concesionado y cuestiona la relación costo-beneficio para el Estado local.
La ubicación del cartel responde, además, a una condición urbana específica: la presencia de un cantero central divisorio, requisito técnico para el anclaje de estructuras de gran tamaño. Este detalle alimenta otro interrogante de fondo: la posibilidad de que avenidas con separador central se conviertan en nuevos blancos para la proliferación de carteles similares en toda la ciudad.
En este contexto, las decisiones adoptadas por Guillermo Montenegro —quien ya asumió como Senador Provincial- continúan generando impacto y controversia en el Partido de General Pueyrredon. Desde distintos sectores se cuestiona que una concesión de tal magnitud y por una década haya sido definida sin un debate público profundo, con escasa transparencia y sin una planificación urbana integral que evalúe las consecuencias a largo plazo.
En el Concejo Deliberante, bloques de la oposición expresaron su rechazo al proceso y pusieron el foco tanto en el monto que percibirá la Comuna como en la ausencia de criterios claros para la distribución de los espacios, advirtiendo que el modelo prioriza la recaudación y los intereses privados por sobre el ordenamiento del espacio público y la calidad del entorno urbano.

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