A un año de su llegada, monseñor Ernesto Giobando llamó a “caminar juntos” y fortalecer la esperanza en la Diócesis de Mar del Plata
En el balance de su primer año pastoral, el obispo destacó a la presencia de Dios en la vida de la Iglesia, pidió profundizar el trabajo sinodal en sintonía con el Papa y puso el foco en jóvenes, pobres, enfermos y alejados.
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Al cumplirse su primer año al frente de la Diócesis de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando compartió un mensaje de agradecimiento y reflexión, en el que subrayó a El Marplatense, la importancia de fortalecer el camino comunitario y renovar el compromiso evangelizador.
“Quiero dar gracias al Señor porque Él muestra su bondad y su presencia en la Iglesia”, expresó el obispo, al realizar un balance de este primer tramo de su ministerio episcopal en la ciudad. En ese marco, destacó que la experiencia vivida durante el año estuvo marcada por el llamado a “caminar juntos”, en línea con la invitación de la Iglesia universal.
Giobando retomó el mensaje del actual pontífice, Papa León XIV, y recordó también el impulso dado por Papa Francisco a una Iglesia sinodal, cercana y en salida. “Jesús camina con nosotros y nosotros, al caminar juntos, también hacemos camino”, afirmó, al señalar que esa imagen sintetiza el espíritu que busca profundizar en la diócesis local.
En su reflexión, el obispo hizo hincapié en que la vida es un don de Dios y que cada persona está llamada a descubrir su sentido. “La vida de Dios es un don y nuestra vida también es un don y tiene un sentido. Nos toca a nosotros descubrirlo y transmitirlo a los demás”, sostuvo, al tiempo que alentó a vivir la fe de manera plena, sin fragmentaciones.
Uno de los ejes centrales de su mensaje estuvo dirigido a los jóvenes, a quienes definió como protagonistas de esperanza. “Están buscando, sueñan, tienen esperanza”, señaló, invitando a la comunidad eclesial a acompañarlos en sus procesos y a brindarles espacios donde puedan crecer en la fe y en el compromiso social.
Asimismo, puso el foco en los sectores más vulnerables: los pobres excluidos de los bienes de la sociedad, los enfermos, los alejados y quienes se sienten pecadores. “Jesús quiere a todas las ovejas dentro del redil. Nosotros también salimos a buscar esas ovejas que necesitan la misericordia y la bondad del Señor”, remarcó.
Finalmente, monseñor Giobando convocó a la comunidad de Mar del Plata a seguir avanzando unida y a rezar para que el Espíritu Santo impulse una Iglesia local que sea “signo de esperanza y de salvación”. “Que Dios los bendiga y recemos unos por otros”, concluyó, al renovar su compromiso pastoral para el año que comienza.

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