A 25 años del femicidio de Natalia Melmann: una herida que no cierra y la búsqueda del quinto responsable
La adolescente de 15 años fue secuestrada, torturada, violada y asesinada por efectivos de la Policía Bonaerense en Miramar el 4 de febrero de 2001. A un cuarto de siglo del hecho, la familia continúa exigiendo justicia y reclama el avance de la investigación para identificar al quinto implicado, cuyo perfil genético fue hallado en el cuerpo de la víctima pero aún no fue atribuido a nadie.
:format(webp):quality(40)/https://elmarplatensecdn.eleco.com.ar/media/2019/02/Natalia-Melmann-1.jpg)
El recuerdo de aquella mañana de verano de 2001 sigue impactando en la memoria colectiva. Natalia Melmann, tras una salida con amigas, fue interceptada por una patota compuesta por policías y un civil conocido como Gustavo “Gallo” Fernández. La joven fue subida a la fuerza a una camioneta, llevada a una vivienda en el barrio Copacabana y sometida a torturas y abusos. Finalmente, fue asfixiada con el cordón de una de sus zapatillas, y su cuerpo fue hallado días después en el vivero Florentino Ameghino de Miramar, cubierto con hojas.
La autopsia detalló huellas de violencia extrema, quemaduras, fracturas y golpes, así como cinco perfiles genéticos distintos. Tres de esos perfiles correspondieron a los policías suboficiales Oscar Alberto Echenique, Ricardo Alfredo Suárez y Ricardo Anselmini, quienes fueron condenados a reclusión perpetua en 2002 por los delitos de rapto, abuso sexual con acceso carnal agravado por pluralidad de personas y homicidio criminis causa.
Un cuarto implicado, Ricardo Panadero, inicialmente absuelto por falta de pruebas, terminó siendo condenado en un nuevo juicio en 2023 por privación ilegal de la libertad agravada, abuso sexual agravado y homicidio doblemente agravado, también recibiendo prisión perpetua. En el caso de Gustavo “Gallo” Fernández, su pena original de 25 años fue reducida a 10.
A pesar de las condenas, uno de los perfiles genéticos encontrados en el cuerpo de Natalia sigue sin ser reconocido, alimentando el misterio y el reclamo de la familia Melmann y organizaciones de derechos humanos. En 2025, varios ex policías que prestaban servicio en Miramar en 2001 se sometieron voluntariamente a la extracción de sangre para cotejar el ADN, pero algunos se negaron a hacerlo, y aún faltan resultados definitivos que permitan identificar al quinto autor del femicidio.
Por este motivo, hoy tendrá lugar una marcha en la intersección de las calles 21 y 28 de Miramar, convocada por familiares, amigos y colectivos sociales para exigir que se concluyan los análisis genéticos pendientes y que se avance en la investigación judicial. En la convocatoria se recuerda: “25 años de amor, dolor y lucha. Entre el cielo y la tierra, tu latido eterno seguirá reclamando vida, libertad, amor y conocimiento”.
Este emblemático caso en la historia judicial argentina, no solo remarca la brutalidad institucional del crimen, sino también las dificultades del sistema para cerrar todas las aristas de un expediente que todavía tiene piezas sueltas, como esa muestra de ADN sin identificar que podría señalar al último responsable. La herida de aquella madrugada de febrero de 2001 sigue abierta, y hoy el pedido de justicia resuena con fuerza en las calles de Miramar y en el debate público de todo el país.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión